Mbappé y el Real Madrid ante la tormenta china: años de prestigio, seguidores y negocios que la polémica pone en riesgo

La reciente controversia en torno a Kylian Mbappé no impacta sobre un terreno vacío, sino que sacude una intrincada red de intereses comerciales, presencia digital y diplomacia deportiva que tanto el delantero francés como el Real Madrid llevan años tejiendo en China.

Antes de que la imagen del jugador se viera envuelta en la polémica, su figura combinaba de manera sumamente rentable la admiración deportiva con el valor comercial y una cuidada familiaridad digital.

El acercamiento de Mbappé al gigante asiático tiene raíces previas a su actual etapa madridista. En 2019, durante una gira con el PSG, ya había participado en encuentros directos con niños y aficionados.

Meses después, en los momentos más críticos del inicio de la pandemia, el jugador formó parte activa de la campaña impulsada por su entonces club y Accor: el 23 de febrero de 2020 saltó al campo con una camiseta que rezaba “¡Ánimo, China!”.

Aunque no se trataba de una iniciativa individual, estas acciones construyeron un antecedente de proximidad pública.

Lejos de ser una estrella lejana que el público chino solo consumía durante los mundiales o las noches de Champions, Mbappé logró movilizar una conversación propia en el ecosistema digital del país.

Contaba con una audiencia en torno a un millón de seguidores en Weibo y 1,1 millones en Xiaohongshu, cifras que apuntalaban su presencia publicitaria en estaciones de metro, ascensores y diversas campañas de productos de gran consumo.

El rostro de Kylian Mbappé en una botella de bebida energética.

El rostro de Kylian Mbappé en una botella de bebida energética. Europa Press

El ritmo de su expansión digital ilustra este atractivo. Desde que abrió su cuenta en Xiaohongshu el 26 de abril de 2024, Mbappé sumó 192.000 seguidores en apenas cuatro días, logrando que su primer vídeo de saludo superara los 11.000 comentarios.

Su perfil no se limitaba a los goles; una simple interacción sobre pandas, gastronomía local y recomendaciones de viaje por China acumuló 11 millones de visualizaciones, coronando las búsquedas de la plataforma.

Asimismo, en mayo de 2024, su comunidad temática en Weibo registraba 1.040 millones de visualizaciones acumuladas, un volumen que, si bien refleja la circulación de contenidos y no un censo de aficionados únicos, evidencia una enorme capacidad para captar la atención pública.

La maquinaria comercial blanca

Por su parte, el Real Madrid afronta esta crisis desde una posición de gran exposición. La institución llega a este episodio con un prestigio sólidamente asentado.

Según una publicación de YouGov de abril de 2022, el Real Madrid y el Barcelona se situaban por delante del Milan y el Inter en el mercado chino en cuanto a percepción de marca, un índice que evaluaba desde el atractivo del juego hasta la cultura de aficionados.

Otra clasificación de enero de 2024 ratificaba esta fortaleza situando al conjunto blanco en el primer puesto.

La estrategia del club para consolidar su marca incluyó alianzas de impacto cultural profundo. El informe Red Card 2025 destacó una colaboración entre el Real Madrid y el campeón olímpico de tenis de mesa Fan Zhendong, una acción que alcanzó 13 millones de visualizaciones y un millón de interacciones en Weibo.

Pese al éxito de estas iniciativas de adaptación local, el club no dominaba de forma absoluta el entorno digital, ya que el mismo estudio situaba a Manchester City, Manchester United y Barcelona como líderes en rendimiento en las plataformas chinas.

Comercialmente, el aterrizaje del club fue ambicioso y estructurado. En julio de 2015 firmó un acuerdo con Alibaba para abrir su tienda oficial en Tmall Global, buscando el acceso a un mercado de más de 600 millones de consumidores en línea y respaldando la operación con una oficina propia en Pekín.

La rentabilidad de esta implantación es notable: China aportaba entre el 10% y el 15% de los ingresos internacionales de merchandising del club. En ese contexto, la camiseta de Mbappé se había posicionado como la más vendida de la entidad en el país.

Toda esta maquinaria económica requiere canales de comunicación activos. En octubre de 2024, el Real Madrid -que presumía de 600 millones de seguidores globales- confirmó que publicaba contenido en siete idiomas y mantenía una estructura de comunicación plenamente adaptada a China a través de Weibo, WeChat, Toutiao, Douyin y Bilibili.

Además, el compromiso del club se extendía al ámbito social: desde 2016, la Fundación Real Madrid desarrolla tres escuelas sociodeportivas en Jinzhai, Tong Liao y Dachang que, en noviembre de 2024, acogían a más de 800 jóvenes en programas educativos y formativos.

Grietas previas

Sin embargo, el enorme arraigo de la marca no garantiza inmunidad, y su reputación ya presentaba fisuras evidentes antes de la controversia actual. La sensibilidad del mercado chino se ha hecho notar repetidamente.

En 2024, un vídeo grabado por un aficionado madridista en los prolegómenos de la final de la Champions derivó en una protesta formal de la Embajada de China en España, que tachó el contenido de vulgar e insultante.

La vulnerabilidad reputacional volvió a aflorar en febrero de 2026, cuando la republicación de contenido ofensivo hacia la comunidad asiática por parte de Huijsen desató una nueva crisis.

Las disculpas emitidas por el club a través de Weibo fueron duramente criticadas por una afición local que exigía que el arrepentimiento tuviera eco en las plataformas internacionales, no solo en las locales.

El escenario en el que detona la tormenta actual es, en definitiva, el de una relación madura, sumamente lucrativa y dotada de canales de comunicación directos.

El Real Madrid y Mbappé no se enfrentan a la pérdida de un mercado abstracto, sino al riesgo de dañar una infraestructura comercial, social y digital que ha costado más de una década construir y que ya ha demostrado ser tan rentable como exigente.

Source – El Español – Deportes