Los meteorólogos avisan: la intensidad de las olas de calor en España se disparará hasta un 144% a partir de 2050

LO ESENCIAL

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Un estudio proyecta que la intensidad máxima de las olas de calor en la Península Ibérica aumentará un 144% de media entre 2050 y 2095.

La mitad oriental peninsular sufrirá las mayores subidas de temperatura, pudiendo llegar a incrementos de hasta el 300% respecto a periodos de referencia.

La extensión del calor extremo será casi total, proyectando que en el escenario más severo afectará al 100% del territorio peninsular hacia 2077.

En contraste, las olas de frío perderán fuerza con una reducción de su intensidad máxima del 16% de media, aunque no desaparecerán.

Las olas de calor en España serán mucho más intensas en la segunda mitad del siglo. Un nuevo estudio científico proyecta que su intensidad máxima aumentará un 144% de media en toda la Península Ibérica entre 2050 y 2095.

El trabajo, publicado en la revista Climate Dynamics, lo firman Alejandro Díaz-Poso, Nieves Lorenzo, Alberto Martí y Dominic Royé, un equipo científico de las universidades de Santiago de Compostela y Vigo y de la Misión Biológica de Galicia (CSIC).

Los investigadores tomaron como referencia el clima de 1971-2000 y proyectaron esas condiciones hacia el periodo 2050-2095 con cinco simulaciones del proyecto EURO-CORDEX, bajo dos escenarios de emisiones: uno intermedio, el RCP 4.5, y otro severo, el RCP 8.5.

La intensidad se mide con el índice EHF (Excess Heat Factor), un indicador que compara las temperaturas de tres días con el clima de referencia y con lo vivido en el último mes, integrando la aclimatación del cuerpo humano.

Cómo se mide el calor extremo

El resultado es contundente: la intensidad máxima de las olas de calor crecerá un 144% de media, cifra que resulta de promediar los dos escenarios, con un 87% en el RCP 4.5 y un 201% en el RCP 8.5.

Las mayores subidas se concentrarán en la mitad oriental de la Península, donde el aumento llegará al 300%. En el escenario más severo, la intensidad máxima se triplicará en gran parte del territorio y se cuadruplicará en varias zonas.

En términos absolutos, las intensidades más altas seguirán registrándose en el oeste y las zonas montañosas, mientras que el litoral mediterráneo y Baleares mantendrán valores más bajos, porque el aire cálido africano pierde energía al cruzar el mar.

El estudio también analiza la extensión: las olas cubrirán una parte creciente del territorio, con aumentos medios del 1% al 2,7% por década. Con el escenario RCP 8.5, la extensión máxima rondará el 100% de la Península desde 2077.

Este escenario futuro parte de una tendencia ya visible. Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), España registró 27 olas de calor entre 1975 y 2000, mientras que entre 2001 y 2025 contabilizó 51, casi el doble.

Los autores recuerdan que la región mediterránea destaca especialmente por su calentamiento y que España y Portugal figuran, junto a Italia y Grecia, entre los países europeos con mayor mortalidad asociada al calor y con más muertes en exceso.

Frente al calor, las olas de frío perderán fuerza y su intensidad máxima caerá un 16% de media, aunque los autores subrayan que seguirán produciéndose también en la segunda mitad del siglo, incluso bajo el escenario de mayores emisiones.

El calor extremo implicará, según el equipo, un mayor impacto en la salud de una población envejecida, más riesgo de incendios y mayor gasto energético, por lo que consideran inevitable reforzar estrategias de adaptación y mitigación en cada región.

En este contexto, el índice EHF es más sensible a las variaciones locales de temperatura que otros indicadores, lo que permite detectar antes las olas de calor y podría ayudar a las administraciones a declarar o mantener alertas sanitarias.

Source – Elespanol