Los meteorólogos avisan: en 20 años el otoño en España será un mes más corto y arrancará en pleno noviembre

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El verano en España se prolonga a un ritmo de nueve días por década desde los años ochenta, ganando terreno principalmente al otoño y a la primavera.

De mantenerse esta tendencia, en dos décadas la estación estival sumará entre 18 y 20 días adicionales, reduciendo significativamente la duración del clima otoñal.

El fenómeno no es uniforme en todo el país: el alargamiento es más intenso en el este y nordeste peninsular, mientras que zonas del sur y la cornisa cantábrica permanecen más estables.

Aunque el otoño astronómico mantendrá sus fechas oficiales, el cambio en el verano térmico altera la llegada de las bajas temperaturas y la transición hacia el invierno.

El otoño español, tal y como lo conocemos, tiene los días contados. Los registros de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) muestran que el verano se alarga a un ritmo de nueve días por década desde los años ochenta.

Si esa tendencia se mantiene, dentro de dos décadas la estación estival habrá ganado entre 18 y 20 días adicionales. Es el resultado de una proyección sencilla, que multiplica el ritmo observado por los años que faltan hasta 2046.

El blog de AEMET lo cuantificó en 2025 con datos de 103 estaciones entre 1979 y 2025. De los 27 días que el verano ganaría en tres décadas, unos 15 saldrían del otoño y el resto, de la primavera.

Aplicado a dos décadas, ese reparto supondría que el otoño perdiera en torno a 10 días de los 18 o 20 que sumaría el verano. Es una extrapolación aritmética, no una cifra oficial de AEMET ni una predicción meteorológica.

Un fenómeno desigual

El portavoz de AEMET, Rubén del Campo, lo resumió con una imagen: “El verano se está comiendo a la primavera“. La agencia constata que el verano térmico dura ya en torno a un mes más que en los ochenta.

En los registros más recientes analizados por la agencia, el verano térmico arrancaba el 11 de junio y terminaba el 22 de septiembre. Eso equivale ya a más de 100 días de calor estival sostenido en el calendario español.

Esa ganancia no tiene por qué repartirse de forma uniforme. Si una parte se concentrara al final de la estación, el calor estival se prolongaría en octubre y la transición hacia el frío del invierno sería bastante más corta.

El alargamiento no es uniforme. Un estudio de César Rodríguez, citado por AEMET, halló que los veranos crecen entre cuatro y 15 días por década según la zona, con más fuerza en el este y el nordeste del país.

Existen excepciones. El sur peninsular, una zona cálida en verano, y buena parte de la cornisa cantábrica y Galicia mantienen cifras estables, y AEMET insiste en que el proceso no es lineal: un verano concreto puede ser más corto.

Tampoco cambiarán las fechas oficiales. El otoño astronómico seguirá durando unos 90 días, del equinoccio de septiembre al solsticio de diciembre; lo que se transforma de verdad es el clima que se vive dentro de cada estación del año.

Un otoño más corto y cálido altera el calendario de la vida cotidiana, desde el cambio de armario o el encendido de la calefacción hasta la vendimia, la caída de la hoja y la llegada de las primeras lluvias.

Con todo, conviene leer la cifra con cautela. Proyectar una tendencia a 20 años no equivale a predecir el futuro: el calentamiento puede acelerarse o frenarse, y las series de AEMET miden el verano térmico, no el calendario astronómico.

El mensaje de fondo, sin embargo, es nítido. El verano gana terreno desde hace cuatro décadas y, mientras las emisiones sigan elevando las temperaturas, el otoño seguirá cediendo terreno y días a un calor que se resiste a marcharse.

Source – Elespanol