Lamine y Raphinha son la garantía del gol de un Barça que recupera la sonrisa en Europa ante un valiente Aston Villa

El Barça ha olvidado rápidamente la única derrota que ha registrado hasta el momento en Europa y lo ha hecho con una importantísima victoria ante el Aston Villa de Emery que, con sus armas, le planteó un partido muy serio a los de Flick [Narración y estadísticas del partido: Barça 3-0 Aston Villa].

A pesar del triunfo, no fue un partido para recordar a tenor de la tragedia que ha sacudido al fútbol español en la jornada de este martes. La muerte de Jesús de Miguel llevó a la UEFA a no hacer sonar el himno de la Champions y guardar un respetuoso minuto de silencio tanto en memoria del madrileño, como de los fallecidos en el accidente de Urda.

En lo deportivo, la victoria trae consigo un sabor bastante agridulce en ‘Can Barça’ después de que Rodri fuera sustituido en el descanso por Marc Bernal. A cinco días del encuentro ante el Atlético de Madrid, el mediocentro ha hecho saltar las alarmas. Aunque ante el Aston Villa, Lamine y Raphinha se encargaron de apagarlas.

Nada tiene que ver lo que refleja el resultado del partido con lo que se produjo sobre el terreno de juego. Los de Emery esperan agrupados, roban y salen rápido hacia el área; los de Flick juegan sin red: defensa adelantada, presión alta y todo el equipo volcado en campo rival.

Un choque de estilos que permitió ver un encuentro abierto, con muchas ocasiones de gol, aunque los goles llegaron todos por parte del mismo equipo.

Lamine, en el minuto 7, abría el marcador aprovechando uno de los errores que cometieron los villanos en la salida del balón. Una pérdida grave de Joao Gomes en la frontal del área desencadenó la tormenta perfecta firmada por el ’10’ del Barça.

Cayó la posesión en sus botas y tras dejar a un lado a Pau Torres con una finta, finalizó con un magnífico zurdazo al palo largo, imparable para Suzuki.

No se achicaron los hombres de Unai Emery. Cash y Joao Gomes perdonaron el empate como respuesta al jarro de agua fría recibido, aunque las ocasiones más claras tuvieron el sello de Manzambi.

La primera que tuvo el suizo fue al recibir un balón en el interior del área, prácticamente libre de marca, pero pegando algo mordido el balón. Primer aviso serio. El segundo, obra de Jackson. Estuvo muy atento Joan García para salir rapidísimo del área y evitar que llegara el senegalés.

Sufría el Barça, que a pesar de no estar sometido en el juego, sí que se le vio muy incómodo con el planteamiento de partido que había diseñado el técnico de Hondarribia.

Cumplida la media hora de juego, de nuevo tuvo que aparecer la figura de Joan García para evitar el golazo de Manzambi. El atacante suizo tiró el recorte a Cubarsí para adentrarse en el área, finalizando con un poderoso zurdazo que se topó con la gran parada del portero azulgrana.

Así se llegó al descanso, con el Barça por delante en el electrónico, pero inferior en cuanto a sensaciones con el Aston Villa, que estaba muy metido en el partido. A pesar del 1-0, el partido transcurría como había pensado Emery.

La sorpresa en la segunda mitad fue no ver a Rodri saltando al terreno de juego junto con el resto de sus compañeros. En su lugar entró Marc Bernal.

No obstante, no le dio tiempo al Barça a echar de menos a su director de orquesta. Quien dirigió la partitura fue Raphinha. El brasileño recibió de Fermín justo en la medialuna del área, logró hacerse un hueco y sacarse un disparo que desvió Pau Torres, provocando que Suzuki no llegara a evitar el gol.

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Source – El Español – Deportes