Adiós a Marisa Manchado: el trágico final de un talento musical desbordante

La música española está de luto. Este sábado se ha confirmado la muerte, a los 70 años de edad, de la compositora Marisa Manchado (Madrid, 1956) en el trágico accidente ferroviario en Urda (Toledo).

Manchado era, en palabras del crítico Arturo Reverter, “uno de nuestros más inquietos, formados, estudiosos y trabajadores miembros de la progresía musical”. El próximo 15 de diciembre tenía previsto recibir el Premio Nacional de Música que le había sido concedido en 2024.

Su catálogo como compositora supera las 150 obras e incluye música pedagógica, de cámara, vocal, sinfónica, electroacústica y ópera.

Su nombre empezó a ser conocido por un cada vez más amplio público a partir del encargo del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea (CDMC) de la ópera El cristal de agua fría, con libreto de Rosa Montero.

En el plano sinfónico, el concierto para fagot y orquesta Notas para la paz, encargo de la Orquesta Nacional de España, se estrenó en Madrid en 2012. En 2021 se estrenó en el Auditorio Nacional El árbol rosa, con textos de Emilia Pardo Bazán, a cargo de la ORCAM.

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Entre sus obras de cámara y voz figuran Siete piezas para Iris (Fundación Juan March, 2013), Silencio 4 para saxofón solo (festival COMA, 2019) y En tiempos turbulentos con el Cuarteto Quiroga (CNDM, 2019). También En la tierra de nadie, para voz y piano sobre un poema de Carmen Conde (2022), y la suite para dos guitarras Mayrít-Magerit-Matrí-Matric (2024).

También compuso música electroacústica, como la obra Años después, en la que usó exclusivamente sonidos de sintetizador. En esta faceta suya influyó su cercanía a Luis de Pablo, pionero en España de los medios electroacústicos.

La tercera ópera de Manchado, La Regenta, con libreto de la filósofa Amelia Valcárcel, la empezó a escribir en 2002, la finalizó en 2015 y no se estrenó hasta 2023 como coproducción del Teatro Real y el Teatro Español.

La larga espera mereció la pena: gracias a esta obra obtuvo en 2024 el Premio Nacional de Música en la modalidad de Composición. “La primera noche no pude dormir. Fue algo sorprendente, creo que tardé un mes en aterrizar porque yo este premio lo daba por perdido”, relató en una entrevista para Magas.

Para componer La Regenta, Manchado se inspiró en Die Soldaten, de Bernd Alois Zimmermann, y también tuvo muy presente Wozzeck, de Alban Berg. “No son óperas especialmente referenciales para mí —confesaba—. Me suele pedir más el cuerpo viajes poéticos a lo Kaija Saariaho, pero leyendo La Regenta de nuevo me fui de cabeza a ellas”, explicaba Manchado a El Cultural en una entrevista.

Compromiso feminista

El jurado del Premio Nacional destacó la ópera como “una lectura actualizada de un clásico de la literatura universal, a través de la que da voz a un personaje femenino icónico, que subraya el largo compromiso de la compositora con la igualdad”.

De hecho, una parte central de su trayectoria es la recuperación de las mujeres en la música. Escribió varios libros sobre el tema, el último en 2023: ¡Mis queridas genias! Compositoras que me acompañan e inspiran (Ediciones Huso).

“El drama de las mujeres es que no tenemos referentes. Nos hemos educado con Johann Sebastian Bach, Amadeus Mozart, Beethoven, Mendelssohn pero no Fanny sino su hermano Felix, Schumann pero no Clara sino su marido”, explicaba en la mencionada entrevista.

También formaba parte de la asociación Clásicas y Modernas, por la igualdad de las mujeres en la cultura. Editó el volumen colectivo Música y Mujeres. Género y Poder (Horas y Horas, 2019). Además, impartió conferencias como “Por una musicología feminista”.

Esta faceta la heredó de la educación que recibió de sus padres. Su madre le dijo que debía ser económicamente independiente, y su padre le regaló El segundo sexo, el célebre libro de Simone de Beauvoir, cuando tenía 15 años. “A mí ese libro me cambió la vida, me dio una vuelta de tuerca”, confesaba.

También fue subdirectora general de Música y Danza del INAEM entre 2007 y 2008. Desde esa responsabilidad impulsó una publicación imprescindible, el Catálogo de compositoras españolas, que recorre desde la Edad Media hasta la actualidad y se realizó con el Centro de Documentación de Música y Danza.

Sed de conocimiento

Manchado ingresó a los 20 años en el Conservatorio de Madrid, donde estudió con Carmelo Bernaola. Y se fue formando al tiempo con otros ilustres como Antón García Abril y Luis de Pablo, de los que supo extraer sustanciosos conocimientos que rápidamente entraron en su magín creativo. Lo mismo que los de otras figuras foráneas como Donatoni, Messiaen, Lindberg o Benjamin.

Considerada a sí misma como “hija de la modernidad”, estudió también en Italia y Francia. Su formación era amplísima: titulada superior en solfeo y Teoría de la Música, Armonía, Contrapunto, Composición e instrumentación. También fue profesora de piano por el Conservatorio de Madrid. Desempeñó a partir de ello su labor docente en distintos centros oficiales y en diversos conservatorios.

Tenía un perfil poco habitual. Con una sed omnívora de conocimiento, además de compositora y pianista, era también licenciada en Psicología y especializada en terapia Gestalt.

En 2022 defendió una tesis doctoral sobre el Laboratorio de Informática y Electrónica Musical (LIEM) del CDMC, como espacio inclusivo para la creación electroacústica. Obtuvo sobresaliente cum laude y el Premio Fundación SGAE a la mejor tesis doctoral de 2021.

Una docente “inocente”

Muy implicada en la docencia, Manchado fue vicedirectora del Conservatorio Profesional de Música Teresa Berganza de Madrid durante 14 años.

En los años 80, cuando arrancaron tímidamente los proyectos educativos de música, se involucró “con la revolución pedagógica”. Pensaba que “una buena educación musical transformaría la sociedad”, pero después se dio cuenta de que había sido “muy inocente” al respecto. También consideraba que la LOGSE fue “un enorme fracaso”. “Igualar por abajo no es bueno, ni saludable, ni interesante desde ningún punto de vista”, opinaba.

Con una obra amplísima que va de la ópera a la electroacústica y con una labor pedagógica, institucional y teórica de primer orden, Marisa Manchado ocupaba un lugar tan relevante como singular en la música española actual, que, con su trágico fallecimiento, queda vacío.

Source – Elespanol