Los meteorólogos lo confirman: en 2050 las olas de frío en España durarán la mitad que hace 50 años

LO ESENCIAL

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Entre 2021 y 2050 se prevén unos diez días al año afectados por olas de frío en España, la mitad que los 20,7 días de media registrados entre 1971 y 2000.

El estudio calcula una reducción cercana al 50% en la intensidad máxima de estos episodios invernales en buena parte de la Península Ibérica y Baleares.

Registros de AEMET señalan que la duración de las olas de frío ha disminuido 1,2 días por década entre 1976 y 2025, con solo 9 episodios en la última década frente a los 14 de la anterior.

Los expertos aclaran que el frío extremo no desaparecerá y advierten del riesgo de vulnerabilidad en una población adaptada a inviernos cada vez más suaves.

Los inviernos españoles seguirán teniendo heladas, nevadas y entradas de aire muy frío durante las próximas décadas. Lo que será cada vez menos habitual es pasar muchos días del año dentro de una auténtica ola de frío.

Las proyecciones climáticas para la Península Ibérica y Baleares calculan que entre 2021 y 2050 habrá alrededor de diez días anuales afectados por olas de frío, aproximadamente la mitad de los 20,7 días registrados como promedio durante el periodo 1971-2000.

La cifra procede de un estudio publicado en Atmospheric Research que utiliza simulaciones climáticas del proyecto EURO-CORDEX para analizar cómo evolucionarán estos episodios en un planeta más cálido.

Los investigadores no se fijaron únicamente en su frecuencia. También estudiaron su intensidad, duración y extensión territorial y encontraron una disminución general de todas esas características hacia mediados de siglo.

10 días frente a más de 20

El cambio resulta especialmente fácil de visualizar si se cuentan días.

Durante el periodo de referencia 1971-2000 se producían de media 20,7 días anuales bajo condiciones de ola de frío. Para 2021-2050, las simulaciones reducen esa cifra hasta aproximadamente diez. Es una caída cercana al 50%.

Eso no significa, sin embargo, que una ola que antes duraba seis días vaya necesariamente a durar tres en 2050. La reducción del 50% se refiere al número total de días anuales afectados, no a una regla matemática aplicable a cada episodio concreto. La intensidad también disminuye.

El estudio calcula que la intensidad máxima de las olas de frío podría reducirse alrededor de un 50% en buena parte de la Península Ibérica y Baleares durante el periodo 2021-2050, con descensos todavía mayores en determinadas zonas interiores.

Los datos observados ya muestran una evolución en esa dirección.

Un análisis basado en registros de AEMET señala que entre 1976 y 2025 la duración de las olas de frío disminuyó, de media, unos 1,2 días por década. Además, en la última década se contabilizaron nueve episodios, frente a 14 durante los diez años anteriores.

AEMET utiliza una definición bastante estricta para declarar oficialmente una ola de frío.

Debe durar al menos tres días consecutivos y, durante ese periodo, al menos el 10% de las estaciones consideradas tienen que registrar temperaturas mínimas inferiores al percentil 5 de sus valores de enero y febrero durante el periodo 1971-2000.

Por eso tener varios días muy fríos no significa automáticamente estar ante una ola de frío oficial. Tiene que darse simultáneamente suficiente intensidad, duración y extensión geográfica.

El calentamiento global hace cada vez más difícil que se reúnan esas condiciones durante largos periodos.

AEMET recuerda que una de las señales más claras del cambio climático es precisamente el aumento de días cálidos y la disminución de los fríos. Solo entre 2015 y 2024 se registraron en España 209 récords diarios de calor y apenas siete de frío. En un clima que no estuviera calentándose se habrían esperado unos 52 de cada tipo.

Eso tampoco significa que desaparezcan los episodios extremos.

Una entrada de aire polar o continental seguirá pudiendo provocar temperaturas muy bajas. La borrasca Filomena y la posterior ola de frío de enero de 2021 demostraron hasta qué punto un invierno dentro de un clima más cálido puede seguir produciendo episodios extraordinarios.

De hecho, el propio estudio advierte de que las olas de frío continuarán suponiendo un riesgo.

Una población progresivamente adaptada a temperaturas invernales más suaves puede ser vulnerable cuando aparece un episodio excepcionalmente frío, aunque estos sean menos frecuentes.

La disminución tampoco será exactamente igual en todo el territorio.

Las proyecciones mantienen una mayor presencia de estos episodios en zonas como el sur de los Pirineos, parte de la costa mediterránea y Baleares, mientras otras áreas muestran caídas más pronunciadas.

La tendencia general, en cualquier caso, es clara. España no se dirige hacia inviernos sin frío, sino hacia inviernos en los que los episodios excepcionalmente fríos ocuparán una parte cada vez menor del calendario.

Y la diferencia hacia mediados de siglo puede resumirse con una cifra muy gráfica: de unos 20,7 días anuales bajo ola de frío a aproximadamente diez. El abrigo grueso seguirá teniendo sitio en el armario. Simplemente habrá menos jornadas al año en las que haga falta sacarlo.

Source – Elespanol