El histórico hotel en una isla noruega a las puertas del Ártico donde los pescadores se refugiaban del temporal

Noruega es uno de los países del mundo con el mayor número de islas en su territorio, casi 240.000. De hecho, si sumamos la costa de estos archipiélagos, el país llegaría a los 100.000 kilómetros de linde con el mar.

La mayoría de estas rocas nacieron por el dramático proceso de las glaciaciones que golpeó las costas y creó sus impresionantes fiordos. Su proximidad a la tierra las convirtieron en refugio para vikingos, pescadores y marinos. Y ahora son el paraíso para quienes buscan la naturaleza más pura que se pueda encontrar.

En Støtt, una de esas islas pegadas al Círculo Polar Ártico, en la famosa región de Helgeland, un singular puesto comercial del siglo XIX se ha convertido en un alojamiento señorial donde muchos viajeros buscan una atmósfera que borre los efectos del tiempo y del estrés de su cuerpo y de su alma.

La isla de Støtt era el lugar donde los pescadores noruegos esperaban el buen tiempo.

La isla de Støtt era el lugar donde los pescadores noruegos esperaban el buen tiempo. Visit Norway

Entre caminos rodeados por el mar, por no haber no hay ni siquiera coches que nos recuerden de dónde venimos. Y pese a estar cerca del Ártico, los vientos crean un ambiente más cálido del que podamos imaginar. De hecho, antiguamente era el lugar donde los pescadores esperaban al buen tiempo para cruzar a Lofoten.

La historia de este alojamiento se remonta a 1897, cuando el bisabuelo del actual anfitrión compró el puesto comercial completo y lo trasladó hasta la isla después de que la panadería quedara reducida a cenizas en un incendio.

El pueblo de Støtt está lleno de las tradicionales casetas de pescadores rehabilitadas como espacios llenos de elegancia y paz.

El pueblo de Støtt está lleno de las tradicionales casetas de pescadores rehabilitadas como espacios llenos de elegancia y paz. Kathrine Sørgård

Entre sus muros revestidos de madera, se producían pescado y calamares secos, se salaba el arenque, se cocinaba bacalao al vapor y hasta se abrió una tienda de esas que tienen todo lo que puedes necesitar a cualquier hora y en cualquier momento. El comercio siguió operativo hasta 1959, por lo que no extraña a nadie que acabara convirtiéndose en el corazón espiritual del archipiélago.

Actualmente, la cuarta y quinta generación son los líderes de una labor de restauración de todo el puesto comercial para convertir cada histórico espacio en un templo de hospitalidad y conexión profunda con la naturaleza, al más puro estilo del norte de Noruega.

El hotel de Støtt se ha vuelto muy popular últimamente entre los turistas nacionales e internacionales por su conexión con la naturaleza.

El hotel de Støtt se ha vuelto muy popular últimamente entre los turistas nacionales e internacionales por su conexión con la naturaleza. Kathrine Sørgård

Y es que la carta de anhelos que se pueden cumplir en la isla de Støtt, rodeada por las majestuosas montañas Lofoten al norte, es enorme. Pescar en el silencio de un mar oscuro y profundo. Hacer kayak recorriendo una costa que entra y sale de las aguas para crear rincones mágicos.

Dejarse envolver por las auroras boreales que juguetean con la isla entre los meses de septiembre y abril. Visitar el segundo glaciar más grande de Noruega, el Svartisen. O simplemente planear una tranquila caminata por la isla para descubrir la fauna y la flora que reinan desde tiempos inmemorables en Støtt.

Si no, también podemos sentarnos espiritualmente en la tienda de la isla, ahora el restaurante Gammelbutikken, y disfrutar de las preparaciones de marisco más frescos y de platos con bacalao, fletán, ballena o su popular sopa de pescado. Es el único local en toda Noruega donde secan su propio pescado y un punto de unión consciente entre el mar y la granja que se celebra sobre la base de una antiquísima cultura costera.

Los espacios del puesto comercial de Støtt se han ido rehabilitando para crear habitaciones señoriales.

Los espacios del puesto comercial de Støtt se han ido rehabilitando para crear habitaciones señoriales. Kathrine Sørgård

Dormir en el almacén

Uno de los mayores placeres de un hotel en mitad de la nada es, sin duda, dormir bajo suaves y cálidos edredones de plumas. Y eso se cumple en todos los espacios de alojamiento que se han abierto en los últimos años en Støtt.

Los muebles de época y los detalles textiles son cómplices claros para crear la sensación de haberse perdido en el paraíso y no querer salir de una burbuja donde el calor y el frío se sienten de manera diferente.

El kayak es uno de los atractivos de esta isla noruega para poder explorar la costa.

El kayak es uno de los atractivos de esta isla noruega para poder explorar la costa. Visit Norway

Podemos alojarnos en la antigua panadería, Bakery, completamente restaurada, y donde hay seis habitaciones dobles y una suite. O también optar por la cabaña tradicional noruega, Rorbua, que es perfecta para familias o grupos de amigos ya que tiene dos secciones, norte y sur, interconectadas con tres habitaciones dobles y un baño o cuatro habitaciones dobles y dos baños respectivamente.

Y si viajamos en pareja, el rincón más romántico es el antiguo almacén, Stabburet, que ahora es un alojamiento de dos plantas con sala de estar y una cama doble en el segundo piso. El mimo y el descanso parecen estar garantizados simplemente con cerrar los ojos.

Source – El Español – Destinos