Sónar “renace” y regresa de día a Barcelona, tras dos años de boicots, mudanzas y relevo de sus fundadores

Sónar ha vuelto a la vida. Tras una campaña de marketing en la que el festival muere y es velado (con esquelas de “Sónar is dead” y un libro de condolencias en su web), la organización ha anunciado la primera ola de artistas de su 34.ª edición, que se celebrará el 17, 18 y 19 de junio de 2027. Según la nota oficial, Sónar “recupera su carácter urbano, festivo y radical, reconectando con su ADN fundacional”.

Encabezan el cartel el nuevo directo de Bonobo, que presentará su álbum Distance in Static, y la dominicana Tokischa, gran figura del dembow dominicano. Les acompañan el sueco Yung Lean, fenómeno viral que definió el sonido cloud rap en la década de 2010; Jessie Ware, defensora de la música disco convertida en icono pop, y Cornelius, que llega con su último álbum, Refractions.

La gran noticia para la pista es el regreso de Carl Cox, más de 20 años después de su última visita. Se suman Peggy Gou, la referencia del trance contemporáneo KI/KI, Romy (de The xx), la leyenda viva del techno español Óscar Mulero, Honey Dijon con su proyecto techno Sinister, y Collabs3000, el proyecto de improvisación de Chris Liebing y Speedy J.

La primera tanda se completa con Job Jobse, SALOME, Busy P b2b Girl Ultra, Aurora Halal (live), Donato Dozzy & Batu, Tash LC, Ehua & Flore, Goldie (live), Kaitlyn Aurelia Smith, Frost Children, TK MAMI y Opal Sunn, entre otros.

El Día vuelve a Barcelona

La principal novedad es de formato. El Sónar de Día vuelve al frente marítimo del centro de Barcelona (en un lugar aún por anunciar) y reincorpora el Sónar+D, mientras que el Sónar de Noche recupera las dos noches en Fira Gran Via, en L’Hospitalet de Llobregat. Las primeras entradas ya están a la venta a precio especial de salida.

El DJ británico Carl Cox regresará a Sónar tras más de dos décadas de ausencia.

El DJ británico Carl Cox regresará a Sónar tras más de dos décadas de ausencia. Steve King.

Que el festival presuma ahora de recuperar su ADN es, en la práctica, admitir que el modelo anterior no encajó. El Sónar sabía desde hacía tiempo que no podría seguir en Montjuïc. En 2024, uno de los entonces directores, Ricard Robles, avanzó que las obras de reforma de la Fira obligarían a abandonar el recinto en 2026 y que la programación se concentraría en la Fira Gran Via, en L’Hospitalet.

Así ocurrió: por primera vez en sus 33 años de historia, Sónar de Día, Sónar de Noche y Sónar+D compartirían un único recinto. Luego el plan se matizó, y el Sónar+D acabó celebrándose por separado en la Llotja de Mar.

La dirección cifró la asistencia de 2026 en 150.000 personas, pero no precisó cuánta gente acudió a los conciertos de Fira Gran Via. Son 11.000 menos que los 161.000 asistentes de 2025, aunque las cifras no son del todo comparables, porque en 2026 el recuento se amplió a toda la llamada Sónar Week. Que el Sónar de Día vuelva al centro de la ciudad apunta a que el traslado total a las afueras no convenció.

El polémico vínculo con KKR

El cambio de rumbo no borra la polémica de fondo. En 2018, el fondo estadounidense Providence adquirió, a través de Superstruct, una participación mayoritaria de Advanced Music, la empresa propietaria del Sónar. En junio de 2024, KKR compró Superstruct y con ello el control de la mayoría del accionariado del festival.

Conviene precisar un punto: KKR no es un fondo israelí, sino una gestora de capital privado de Estados Unidos. La crítica es que tiene inversiones en empresas con vínculos con Israel durante la guerra de Gaza, y por eso buena parte de la prensa lo califica de “proisraelí”.

Los críticos acusan a KKR de tener intereses en el sector armamentístico y en empresas israelíes que operan en territorios ocupados. KKR no quiso comentar estas acusaciones, según The Guardian, y remitió a un comunicado de Superstruct que pedía el “fin inmediato” de la guerra y decía que el dinero recaudado por esta empresa se destina exclusivamente a la música.

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La polémica estalló en 2025. Setenta artistas, bandas y DJ exigieron al festival que se distanciara de las inversiones de KKR en Israel, adoptara políticas éticas de programación y respetara las directrices del movimiento propalestino Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS). La Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI) pidió el boicot al festival, y varias decenas de artistas cancelaron su participación en la edición de 2025. Entre ellos hubo un cabeza de cartel como Arca. El festival respondió con un comunicado en el que se distanciaba de las posiciones de su accionista mayoritario y expresaba solidaridad con la población civil palestina.

El boicot no se reflejó en taquilla: el festival recibió 161.000 visitantes, 7.000 más que el año anterior. Es el principal argumento de la organización. Sus críticos replican que el daño estuvo en la credibilidad de un festival que siempre se vendió como espacio de vanguardia y de pensamiento crítico, no en el aforo.

Sin los fundadores

La polémica coincidió con el relevo de la dirección. En octubre de 2025, Enric Palau, Ricard Robles y Sergio Caballero, que fundaron el festival en 1994, y el CEO Ventura Barba se desvincularon por completo del Sónar. Fuentes de Superstruct atribuyen la salida a una transición pactada con los fundadores y prometen una “transición ordenada y cordial”.

Los propios fundadores hablaron de una nueva etapa, sin mencionar la polémica. El festival pasó a manos de François Jozic, fundador de Brunch Electronik. Desde entonces, el Sónar se ha presentado como un proyecto nuevo, con otra dirección, otro formato y una identidad que ahora vuelve a mirar al pasado.

Source – Elespanol