El precio que pagará el PSOE por mantener a Puente en el Gobierno

Óscar Puente dio su primera rueda de prensa el miércoles, el mismo día en que se produjo el accidente de Toledo. Fue un error. Es muy difícil saber lo que ha pasado en cuestión de horas en un hecho en el que confluyen aspectos técnicos complejos y decisiones de los implicados. Con la presión de saber que el número de víctimas es inmenso. Dijo que “un accidente por alcance en la red española es verdaderamente inverosímil”. En términos estrictos –tan improbable que parece difícil de creer–, era una definición correcta, pero estaba fuera de lugar. Era perfectamente verosímil porque había ocurrido. Se refirió a un hecho que sigue siendo cierto a día de hoy. El centro de control de Atocha había dado vía libre al conductor del AVE para que prosiguiera la marcha a velocidad normal después de la caída del sistema informático de seguridad LZB. Un error de consecuencias catastróficas. 

El viernes, el ministro de Transportes realizó una segunda rueda de prensa más extensa en la que respondió a infinidad de preguntas durante una hora y 18 minutos, después de media hora de la intervención inicial. Por muchas explicaciones que dio, no pudo responder a la pregunta sobre cómo fue posible que nadie se diera cuenta en el centro de control sobre lo que podía pasar en los 17 minutos desde que el AVE reinició la marcha hasta el momento del choque con el tren de Iryo que no podía moverse: “¿Cómo ha podido pasar? Ojalá tuviera una respuesta”, dijo sobre las órdenes que partieron del centro de control.

Source – elDiario