La asociación de ingenieros del Estado advirtió hace un año del déficit de formación y experiencia en puestos clave de Transportes
Hay decisiones políticas adoptadas desde la arbitrariedad cuyas consecuencias no afloran hasta que ya es demasiado tarde. ABC revela este viernes como el ministro de Transportes, Óscar Puente, sustituyó a personal técnico de Adif con experiencia acreditada por perfiles políticos afines. También hay colectivos … que se niegan a permanecer en silencio ante estas prácticas y las denuncian aunque su voz tampoco se escuche hasta que ya es demasiado tarde. Ese fue el caso de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado (Aicape), el cuerpo superior de funcionarios del Estado que tiene encomendada la función de garantizar una red de infraestructuras públicas seguras, eficientes y adaptadas a los retos del país y que hace ahora un año denunció públicamente «la rebaja de requisitos de titulación y experiencia para puestos clave» en ministerios como el de Transportes o el de Transición Ecológica, y advirtió, además, del deterioro de la calidad de la planificación, supervisión y gestión de infraestructuras.
El trágico accidente ferroviario del miércoles, que ha costado la vida a 69 personas, ha vuelto a poner en el foco el deterioro en el estado de las infraestructuras en España y el déficit galopante de inversión en su conservación, que viene siendo denunciado desde hace meses y que según los expertos ha sido un factor crítico en tragedias como la dana de Valencia o los dos accidentes ferroviarios en menos de diez meses que han tenido un coste insoportable en vida humanas.
Una Administración menos independiente y rigurosa
Hace ahora un año el presidente de Aicape, Imanol García Sendón, publicó una carta abierta con el título ‘El Estado no valora la ingeniería’ en la que lamentaba lo que interpretaba como una profunda devaluación del valor de los ingenieros a ojos del Estado y advertía del riesgo de que esta tendencia comprometiera «la capacidad del Estado para garantizar infraestructuras seguras y eficientes». «Mientras la complejidad técnica aumenta», denunciaba el presidente de la asociación que representa a los ingenieros civiles del Estado, «el reconocimiento y el apoyo de quienes deben gestionarla disminuye».
En este sentido, advertía del riesgo de deterioro de la calidad de la planificación, supervisión y gestión de infraestructuras por «la rebaja de requisitos de titulación y experiencia en puestos clave». Y ponía ejemplos. El primero el uso creciente de medios propios como Tragsa e Ineco que deberían tener una función instrumental para realizar tareas críticas que por su relevancia, impacto y responsabilidad deberían ejecutar funcionarios públicos. Otro ejemplo. «La exención de la condición de funcionario para dirigir varias direcciones generales del ámbito del Ministerio de Transportes, debilitando aún más la profesionalización técnica y favoreciendo que órganos clave estén liderados por perfiles sin vinculación estatutaria ni garantías de imparcialidad», denunciaba. «El resultado es una Administración más dependiente, más vulnerable a presiones externas y menos rigurosa en la defensa del interés general».
La existencia de este riesgo viene siendo denunciada desde hace meses no solo por los ingenieros civiles sino por el resto de cuerpos superiores de la Administración, agrupados en la plataforma Fedeca, por la ofensiva de Función Pública para rebajar los requisitos de las pruebas de acceso a los puestos de élite de la Administración, lo que desde este ámbito se interpreta como el camino más corto para erosionar la calidad de los servicios públicos.
Menos exigencias para ser ingeniero del Estado
El riesgo se ha materializado hace solo un par de días en el caso de los ingenieros, con la convocatoria por parte del Ministerio de Transportes de un proceso de selección que reduce de manera drástica las pruebas que los aspirantes a acceder al cuerpo técnico superior de funcionarios del Ministerio de Transportes deben superar para poder ejercer. Ahí se enmarcan los profesionales de la ingeniería que deben encargarse del mantenimiento de las redes ferroviarias, por ejemplo.
Donde antes se exigían cuatro pruebas, eliminatorias cada una de ellas, y la resolución de un caso técnico complejo para superar la oposición, ahora se plantean dos pruebas tipo test en las que las respuestas erróneas apenas restan una tercera parte del valor de las contestaciones acertadas. Una operación de desbroce para facilitar el acceso a la condición de ingeniero civil del Estado.
La convocatoria es una vuelta de tuerca más en un camino que Aicape ya denunció hace unos meses, cuando según su criterio el Gobierno redujo “claramente la dificultad de las pruebas de manera inmotivada” e incluso abrió la puerta a que personal laboral que había accedido sin oposición pudiera promocionar en la escala del Ministerio de Transportes.
Source – ABC News



