Eduardo Vasco estrena ‘Yerma’: “Somos un país que lee poco, y Lorca se lee menos de lo que se comenta”

Fue un sábado, el 29 de diciembre de 1934, cuando Federico García Lorca estrenó Yerma en el Teatro Español. Protagonizada por Margarita Xirgu y bajo la dirección de Cipriano Rivas Cherif, la obra se mantuvo en cartel hasta el 20 de abril de 1935, con 150 representaciones. “Es un momento de la historia de nuestro teatro del que se ha escrito abundantemente”, señala Eduardo Vasco (Madrid, 1968), actual director del coliseo madrileño.

“Conocemos cómo le llegó la obra a Margarita, detalles de la participación de Federico en el montaje, del trabajo de Rivas Cherif y, sobre todo, de la lectura política tan dispar que generó. Son temas apasionantes, desde luego, pero lo más importante sin duda es que pocos meses después de aquel estreno todos los integrantes de aquella compañía estaban en el exilio, encarcelados o muertos”. Esa, dice, es “la raíz de un gran trauma para la profesión teatral española”.

En el 90 aniversario del asesinato del poeta y dramaturgo, la nueva propuesta escénica de Yerma, dirigida por Vasco, abre la veda a una programación en la que la palabra de Lorca suena con fuerza en el Teatro Español gracias a títulos como El cante jondo, del mismo director, y los montajes de Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de Iván López-Ortega, y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, de Pedro Casas.

A Lorca, dice Vasco, lo reivindicamos poco. “Puede dar la sensación de que está muy presente, pero no es real. Somos un país de gente que opina mucho y lee poco, y Lorca se lee mucho menos de lo que se comenta. Tenemos tendencia a hablar, a debatir o a generar relato sobre nuestras opiniones o sensaciones alrededor de su figura, pero estamos muy lejos de conocer su obra y a una distancia tremenda de que sea popular. Es el típico espejismo literario español, como sucede con Cervantes y tantos otros”.

Escrita entre 1933 y 1934, Yerma es de las últimas obras que completó Lorca. “Es una de las mejores y en ella podemos encontrar un dramaturgo ya sólido, casi de madurez si atendemos al conjunto de su producción –comenta el director–. Son obras que deberían aparecer en la cartelera de una manera más habitual para instaurar y poder decir un canon lorquiano real y no aparente”.

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Lo cierto es que este ‘poema trágico’ pocas veces ha vuelto a resonar en el Español desde su estreno. Solo en 1984, cuando el teatro conmemoró los 50 años de Yerma con una lectura dramatizada en la que intervinieron, entre otros, José Sacristán, Aurora Bautista o Núria Espert.

Ahora, en el nuevo montaje de Vasco, el director apuesta por la vuelta a lo esencial de la tragedia clásica para contar el relato de esta mujer, interpretada por Lara Grube, que no acepta su destino de no poder ser madre.

“El anhelo, la obstinación de Yerma, tiene que ver con lo que se espera de ella”. Eduardo Vasco

“El anhelo, la obstinación de Yerma, tiene que ver con lo que se espera de ella, con lo que tiene marcado como destino definitivo y útil como mujer en su momento. Cualquier otra meta es la frustración. Pero ella no tiene recursos para buscar otros caminos en su contexto. No puede salir de su mundo”.

Es en ese sentido que esta obra resulta hoy muy actual. “Puede que pensemos que en España esa situación ya no se da, pero no hay más que fijarse en el detalle o viajar un poco para darse cuenta de que hay dramas que no son realidades del pasado. Y en nuestra época, tan moderna, basta con preguntar a cualquier mujer sobre cómo es la presión que la naturaleza y nuestra sociedad ejercen sobre ella a cierta edad”.

Lara Grube y Francisco Ortiz, en 'Yerma'.

Lara Grube y Francisco Ortiz, en ‘Yerma’. Javier Naval

Nuestras convenciones morales actuales no están tan lejos de aquellas. “Incluso diría que cada vez están más cerca. La diferencia es que nuestros sistemas de presión social, a partir del desarrollo de las redes, son mucho más devastadores, más impersonales”.

Más allá de estas consideraciones, el montaje que presenta Vasco se limita a escuchar la obra de Lorca y “estorbar su palabra lo menos posible”. La propuesta es clara: “Una tragedia vestida con ropajes modernos, una tragedia con coro en un pueblo de España, cuajada de canciones y poesía”. Desde ahí parten para buscar la esencia del teatro. “El espectador va a encontrarse un trabajo artesanal, de compañía, una propuesta con música y canciones en directo, sobria, comprometida y emocionante”.

En Yerma, como en el resto de la obra de Lorca, hay folclore y arte popular. “Las partituras de la obra se perdieron. Se trató, décadas después, de recuperar algunas melodías, pero sin resultados reales ni contrastados. Yo parto de la obra, pero también de que lo que Lorca escribió sobre ella y de lo que dijo en múltiples entrevistas, para elaborar mi propuesta musical, que tiene mucho que ver con lo que el poeta escuchaba de nuestro patrimonio musical, tanto popular como culto”, señala Vasco que ha tenido en cuenta los montajes de Escobar con Aurora Bautista o de Víctor García con Núria Espert.

“Cada generación ha contado Yerma desde su presente. No son tantas, y todas son magníficas, cada una con su particularidad. Pero nosotros vivimos en otro momento y estamos en el Teatro Español, donde la última vez que se llevó a escena fue aquella versión de su estreno absoluto y todos sabemos lo que ocurrió después…”.

Una escena coral de 'Yerma', en el Teatro Español.

Una escena coral de ‘Yerma’, en el Teatro Español. Javier Naval

“Todos los que trabajamos aquí nos sentimos, de alguna manera, compartiendo el espacio con aquellas gentes; nos podemos sentar en el mismo sofá, habitamos los mismos camerinos y salones. Nuestra lectura está muy condicionada por eso. Yo siento un vínculo muy fuerte con esa compañía… Y esa ligazón se va a entender, seguro, cuando se vea la función”. Hoy, 30 de octubre, vuelve Yerma al teatro que la vio por primera vez.

Source – Elespanol