Más de diez mil indignados y ninguna solución

Maricarmen, una mujer de 87 años con una discapacidad reconocida del 50%, fue desahuciada el pasado miércoles del piso del Retiro en el que vivía desde 1956. Su contrato era de renta antigua y, conforme a la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, … la segunda subrogación a favor de un hijo solo se prolonga dos años, salvo que acredite una discapacidad igual o superior al 65%: por eso la Audiencia Provincial y, en marzo, el Tribunal Supremo dieron el contrato por extinguido. Nadie puede alegrarse de ver a una anciana salir de su casa en camilla, pero tampoco deberíamos soslayar la función social que cumplen los desahucios: si los contratos pudieran incumplirse cada vez que un caso concita la simpatía de la opinión pública, el alquiler dejaría de ser una promesa creíble, y quienes más lo sufrirían serían los inquilinos vulnerables, a los que nadie querría arrendar.

Source – ABC News