Los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford ganan el Nobel de Economía por ayudar a sortear recesiones
La Real Academia Sueca de Ciencias ha otorgado el Nobel de Economía 2026 a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por sus trabajos sobre cómo las políticas fiscales y monetarias pueden ayudar a estabilizar las fluctuaciones de la economía. Sus investigaciones, … ha explicado la institución, nos ha preparado para afrontar las recesiones económicas, han ayudado a suavizar los altibajos de la economía, y sentado las bases del paradigma neokeynesiano, en el que los modelos se construyen sobre microfundamentos, es decir, desde la base.
Las teorías del John Maynard Keynes sobre su política de estabilización han sido fundamentales durante el último siglo para afrontar las fluctuaciones de la economía durante la alternancia de recesiones y repuntes. Sin embargo, su modelo sobre cómo y cuándo implementar las medidas de reducción o aumento de tipos y el déficit presupuestario pareció no tener efecto durante las crisis del petróleo de la década de los 70, ya que no redujeron el desempleo, sino que provocaron una inflación descontrolada y muchos dejaron de creer en estas teorías.
Los galardonados Robert E. Hall y Michael Woodford han recibido el premio de la academia por demostrar cómo se podrían reconstruir los modelos económicos para revitalizar la política de estabilización. En lugar de basar los modelos en vínculos estadísticos entre variables macroeconómicas, como la inflación, la producción y el consumo, optaron por comprender cómo el conjunto de hogares y empresas influye en la economía a través de sus acciones pare reducir los picos y valles.
Un componente fundamental de estos modelos es que los hogares y las empresas tienen una visión de futuro al tomar decisiones sobre ahorros o precios de productos. Cuando los gobiernos y los bancos centrales comunican sus planes de política económica, pueden influir en esta perspectiva y orientar la economía en la dirección correcta.
La hispótesis de Hall (California, 1943), destacado macroeconomista estadounidense y profesor en la Universidad de Stanford, era que los cambios en el consumo no podían predecirse porque dependían de información nueva. Uno de sus artículos publicado en 1978 con los resultados de esta hipótesis supuso un hito en la investigación y su trabajo se convirtió en clave para el desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo.
Los estudios de los premiados han contribuido a gestionar con mayor eficacia las principales crisis de los últimos años
Por su parte, el modelo de Woodford (Massachusetts, 1955), macroeconomista, profesor de la Universidad de Columbia y uno de los teóricos de la política monetaria más influyentes del mundo, ha permitido responder de forma más eficaz a las perturbaciones que pueden alterar el equilibrio entre la oferta y la demanda.
Su libro ‘Interés y precios: fundamentos de una teoría de la política monetaria’, publicado en 2003, se convirtió en la «biblia» moderna para los bancos centrales. En 2024 fue uno de los tres galardonados con el XVII Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas precisamente por su influencia en el análisis macroeconómico moderno al establecer bases rigurosas para el estudio de las fluctuaciones del ciclo económico.
Cambio en el paradigma de estabilización
«El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ahora utilizan los bancos centrales y los gobiernos de todo el mundo. Gracias a ellos, estamos mejor preparados para afrontar las perturbaciones económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el consumo de los hogares», ha afirmado John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas.
La investigación de Hall y Woodford ha generado un cambio de paradigma en la política de estabilización y su puesta en práctica durante las principales crisis macroeconómicas de los últimos años ha permitido gestionarlas con más eficacia. La pandemia y las últimas crisis energéticas son un ejemplo de ello, ya que no han tenido consecuencias a largo plazo para el crecimiento y la inflación como en los periodos críticos de la década de 1970 ni se ha vivido una depresión económica catastrófica como la de la década de 1930. «Las recesiones y los episodios de alta inflación no han desaparecido, pero son menos prolongados», resalta la Academia.
Desde que se publicaron las obras de los galardonados, los modelos se han desarrollado y se han ido perfeccionado, y así se espera que continúe a medida que las economías sigan evolucionando, ya que los modelos se adaptan fácilmente a las diversas circunstancias que afrontan los hogares y las empresas.
El legado de Alfred Nobel
El Nobel de Economía no forma parte del legado de Alfred Nobel, ya que fue establecido en 1968 por el Riksbanken, el banco central sueco, coincidiendo con el 300 aniversario de la entidad, aunque es otorgado desde entonces por la Real Academia Sueca de Ciencias según los mismos principios que los Premios Nobel otorgados desde 1901.
El importe del premio ha ascendido esta edición a 12 millones de coronas suecas, el equivalente a un millón de euros, a repartir entre ambos ganadores.
Source – ABC News


