El Real Madrid no se arruga en Mestalla ante la intensidad del Valencia y logra un triunfo para igualar al Barça en el liderato

Mestalla prometía ser la caldera de siempre, el territorio hostil por excelencia donde las certezas del Real Madrid acostumbran a resquebrajarse. Sin embargo, el equipo de Mourinho silenció al Valencia (0-3) con un ejercicio de máxima solvencia, oficio y una contundencia clínica. [Narración y estadísticas del partido]
Lo que sobre el papel se anticipaba como una trinchera inexpugnable terminó transformándose en un golpe de autoridad incontestable de los blancos, que conquistaron la capital del Turia con una superioridad que rozó lo demoledor.
El duelo tuvo sus momentos de zozobra, pero el conjunto madridista exhibió esa cualidad que desquicia a sus rivales: saber encajar el temporal sin perder la compostura para castigar en cuanto huele sangre.
Mbappé celebra su gol contra el Valencia.
Cuando el Valencia de Javier Aguirre apretó los dientes y la grada rugió soñando con la rebelión, el Madrid respondió a la antigua usanza: dos zarpazos de Fede Valverde y Arda Güler antes del descanso desarticularon la resistencia local y transformaron el fervor che en una frustración palpable que derivó en pitos.
Lejos de conformarse con gestionar la renta en la reanudación, el Madrid enfrió el partido con madurez y reservó la estocada definitiva por medio de Mbappé para dejar el choque sentenciado y dejar al Madrid durmiendo líder antes del Atlético – Barça de este domingo.
Dos zarpazos
Mestalla nunca es un escenario amable para el Real Madrid, y este duelo no iba a ser la excepción. Fieles al guion habitual, los primeros compases fueron de pura combustión.
El equipo blanco intentó gobernar la noche desde la posesión, pero se topó con un partido áspero, trabado y lleno de interrupciones en el que era imposible coger ritmo.
La monotonía se rompió de forma abrupta en el minuto 19. Un grave cortocircuito de Tchouaméni en la salida de balón le entregó el esférico a Mayol, que soltó un disparo ajustadísimo desde la frontal.
Güler es sujetado por Gayà.
El gol parecía cantado, pero Courtois tiró de reflejos para firmar una estirada salvadora. Aquel susto fue pura gasolina para el estadio. Mestalla rugió, y el Valencia de Javier Aguirre despertó de golpe, asfixiando al Madrid con una intensidad feroz y mordiendo en cada balón dividido.
Pero si algo define al Real Madrid es su capacidad para ejecutar al rival justo cuando parece contra las cuerdas.
En pleno acoso local, un libre directo muy peligroso de Mbappé se estrelló en la barrera. El rechace cayó en los dominios de Fede Valverde, que no perdonó: control rápido y un latigazo raso, inapelable, que fulminó la red y enmudeció la caldera valencianista justo antes de la media hora de juego.
Ese gol fue un directo a la mandíbula del que el Valencia ya no supo levantarse. Tras un tímido intento de reacción local, llegó la sentencia del primer tiempo.
En el minuto 36, Bellingham rompió las costuras de la defensa hasta la línea de fondo. Su centro, mordido tras tocar en un zaguero, quedó muerto en el corazón del área pequeña. Allí apareció Güler, más listo que nadie, para empujarla a placer y firmar el 0-2.
Arda Güler celebra su gol contra el Valencia.
En menos de diez minutos, el Madrid apagó el incendio a base de pegada, transformando el rugido de la grada che en sonoros pitos de desesperación hacia su equipo.
Pese a un último susto antes del descanso -un disparo de Diomande incomprensiblemente alto desde una posición inmejorable-, los blancos se marchan al túnel de vestuarios con el partido en el bolsillo. Han sabido sufrir el temporal para, después, desenfundar con una eficacia demoledora.
Sin sufrimiento
Tras el descanso, el Real Madrid mató cualquier conato de reacción haciéndose dueño absoluto del balón y del tempo. Mestalla comenzó a impacientarse ante la impotencia local, y si el marcador no se disparó antes fue por la soberbia actuación de Dimitrievski.
El meta macedonio sostuvo a los suyos frustrando dos ocasiones clarísimas de Mbappé y sacando una mano salvadora ante una brillante acción individual de Bellingham por pura potencia.
Los jugadores del Real Madrid celebra el gol de Mbappé.
Sin embargo, la resistencia che terminó desmoronándose en el minuto 75. Güler ganó con autoridad un lance dividido y sirvió una magnífica asistencia para que Mbappé, tras sentar al portero con un regate seco, firmara a placer el 0-3 definitivo.
El descalabro del Valencia se consumó apenas cuatro minutos después, cuando Gayà fue expulsado con roja directa tras una durísima entrada sobre el propio delantero galo, rubricando la rendición absoluta del cuadro local.
El Real Madrid conquistó Mestalla. Ya son ocho victorias consecutivas, la sexta en La Liga, una racha que hace a los de Mourinho dormir líderes a falta del Atlético – Barça.
Source – El Español – Deportes


