La “ruleta rusa” con la que jugaban los maquinistas muertos anticipa los errores de Urda: “Fallo LZB”, “CRC inútil” o “Rebase de señales”

“Fallo sistema LZB”, “Iryo averiado”, “CRC inútil”, “descarrilamiento”… Son cuatro de las veinte opciones que ofrece “la ruleta de los trenes”, el juego que usaban a modo de sátira los maquinistas muertos en el AVE para augurar la incidencia a la que iban a enfrentarse.
La coincidencia de estas cuatro circunstancias con la tragedia del pasado 28 de octubre en Urda (Toledo), que cuenta ya con 69 muertes confirmadas, resulta aterradora y retrata a Adif.
Los problemas que causaron el grave accidente eran cotidianos para los maquinistas fallecidos, hasta tal punto de que existía esa ruleta, que los contemplaba como un contratiempo probable.
Como reveló este lunes EL ESPAÑOL, Álvaro Aznar, instructor y compañero de los fallecidos Antonio Acedo y Daniel Cabañas, les preguntó justo antes de partir el tren si habían “jugado ya a la ruleta”. “A ver qué nos toca hoy en la ruleta rusa, a ver cuándo llegamos”, le respondió Acedo, según relata.
LZB es el sistema de señalización y protección ferroviaria en cabina que falló en el cantón -el tramo de vía del accidente- y que detuvo a los trenes que allí se encontraban.
CRC es el Centro de Regulación y Control de Atocha. La crítica más dura de la ruleta es la que refiere a este organismo, ya que tilda de “inútil” el servicio que, en ocasiones, brinda a los maquinistas.
Captura de “La ruleta de los trenes”.
Cabe recordar que el ministro de Transportes, Óscar Puente, responsabilizó a un operario del CRC de la orden “inexplicable e incomprensible” al AVE que conducían Acedo y Cabañas para que retomara la marcha a “velocidad normal” tras fallar el LZB.
El resultado, como es sabido, fue el brutal choque a una velocidad estimada de 137 km/h con un tren Iryo parado. Y tal circunstancia, encontrarse con un “Iryo averiado”, también la contempla la ruleta, así como toparse con un “Ouigo averiado” o un “Renfe averiado”.
La ruleta contempla otro tipo de incidencias como “fallo sistema ETCS” -el sistema europeo de señalización y control-, “fallo sistema ASFA” -el Anuncio de Señales y Frenado Automático- o “CTC caído” -Control de Tráfico Centralizado-.
Las fuentes consultadas por EL ESPAÑOL identifican la captura adjunta en este artículo como la ruleta con la que bromeaban los maquinistas fallecidos, si bien no proporcionan el enlace del juego para proteger la identidad de sus autores, presumiblemente trabajadores del sector. Existen varias del mismo tipo.
Mujer embarazada
“El dolor es inmenso, estaban llenos de vida. Acedo era un hombre riguroso, recto, buena persona. Iba a ser padre. Su mujer, también maquinista, está embarazada“, relata afligido Álvaro Aznar, el instructor de ambos maquinistas.
“Cabañas era muy divertido, majísimo, muy jovial. Estaba de prácticas en esa línea pero no porque fuera inexperto, sino porque se incorporaba a esa línea y estaba cumpliendo los trayectos necesarios para quedar habilitado en ese trayecto y con ese vehículo”, agrega Aznar.
Aznar responde a las preguntas desde su lugar de descanso, Burriana (Castellón), a donde planea mudarse tras su inminente jubilación.
Tras 42 años de experiencia personal, y después de 34 años de vigencia de la alta velocidad en España “sin accidentes de esta magnitud”, lamenta ser testigo de dos grandes tragedias en la recta final de su carrera.
La segunda le toca de muy cerca: “No solo fueron mis alumnos. Además se dio la circunstancia de que yo estuve fuera un año por una lesión grave de rodilla y, cuando tuve que reciclarme para volver, invertimos los papeles y fueron ellos mis instructores”.
Nueva generación
“Eran dos buenos chicos, pertenecientes a la nueva generación de maquinistas de la academia de Adif”, expone. Él, además de las prácticas de cabina, les impartió “todo tipo de consejos en seguridad y trabajo”.
Según precisa, “ellos llevaban el AVE Madrid-Sevilla de las 8:00, el fatídico 2080”. “Yo, el Madrid-Castellón 5890 de las 9:40. Pero para preparar el tren me presentaba a la misma hora que ellos y coincidíamos a las 7:00”, indica. “Les gustaba esa ruta porque llegaban a desayunar a Sevilla”, cuenta.
Acedo, según rememora, “reflexionaba sobre la paradoja de vivir la mejor época en cuanto a la tecnología del ferrocarril y, a la vez, la peor en cuanto a los problemas de gestión y tráfico”.
El infortunio deparaba una catástrofe a este reivindicativo maquinista, un choque terrible.
Álvaro Aznar, después del café con Acedo y Cabañas, prosiguió con su jornada. Pero su tren salía más tarde, y se encontró con que el puesto de mando no le dejaba partir. ¿Qué ocurría tan grave como para que un incidente en la línea Madrid-Sevilla paralizara la salida del Madrid-Castellón?
Al acudir al cuarto de descanso se lo encontró repleto como nunca de otros tantos compañeros cuya jornada había quedado detenida. Juntos compartieron el horror de ver las primeras imágenes y de conocer la escalada de la cifra de víctimas mortales.
Al conocer la naturaleza del choque comprendieron de inmediato que difícilmente habrían podido salvar su vida Acedo y Cabañas en aquella locomotora, la punta de lanza del tren, la que recibió el primer impacto a más de 137 km/h.
Source – Elespanol


