El momento ‘tierra trágame’ de una soltera por un inoportuno descuido: «¿Se me ha visto de verdad? ¡Se ha visto entero!»

02/11/2026

Actualizado a las 21:46h.

Para llegar al corazón de Jénifer (32), es muy importante disponer de una buena cuenta bancaria. «Soy caprichosa», admitía la azafata de tierra de Palma de Mallorca en su presentación en el especial de Halloween de ‘First Dates’, donde le contaba a Carlos Sobera que le gustan los hombres detallistas. «Las flores son para los muertos. Mi futura pareja tiene que tener un barco», señalaba, dado que le encanta la playa, pero «a otro nivel». Si además cuenta con una chef en casa, todavía mejor.

Antonio (39) cuida tanto su imagen como Jénifer y eso le hizo ganar puntos a pesar de no cumplir con el principal requisito de su cita. A la azafata, su acompañante le pareció muy atractivo. «Si tuviera un yate, me hago un planteamiento… Yo me caso», se sinceró la soltera en los totales nada más conocer al encofrador de Villarreal (Castellón). Él también quedó satisfecho con la fisonomía de la mallorquina, especialmente con una parte. «Tiene muy buenas tetas», señaló sin filtros.

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    María Robert

Lo primero que Jénifer quiso averiguar fue a qué se dedicaba su cita. «¿Eres un chico con pasta?», le planteó. «Se podría decir que sí», afirmó él. Y si bien no disponía de barco, sí que presumió de coche de alta gama y de carillas de circonio puestas en Turquía, algo que a Jénifer se le antojó también. «Me las tienes que pagar. Necesito sacar algo de esta cena aparte de ti», le exigió la soltera a su cita. Y ya que estaba, le sugirió un 2×1: estirarse las orejas. «Te las deberías subir. Te lo digo como consejo de belleza», apuntó la azafata.

Jénifer y Antonio se besan en el reservado

Pero a Antonio le iba la marcha y le encantaban las mujeres como ella, alocadas, explosivas y que le dieran caña.

Tras la cena, la pareja se trasladó al reservado. A esas alturas, Jénifer todavía no se sabía el nombre de su cita, pero sí tenía claro que quería dejarse llevar. Aprobada también la forma de besar de Antonio, llegó el momento de tomar la decisión final.

Ambos aceptaron tener una segunda cita, pero Jénifer acabó protagonizando un momento inesperado. Justo cuando se disponía a dar su respuesta, el escote le jugó una mala pasada y uno de sus pechos quedó al descubierto. «¿Se me ha visto de verdad? ¡Se ha visto entero!», exclamó avergonzada, sin saber que el programa había pixelado la imagen.

Source – ABC News