De compañía eléctrica a hotel de lujo: la segunda vida de uno de los edificios más bonitos de Oslo

Lys, Kraft, Varme. Luz, fuerza y calor. Son las tres palabras continúan escritas en la fachada de un edificio monumental del West End de Oslo que durante décadas tuvo poco que ver con lo que es hoy en día. Aquí funcionaba Oslo Lysverker, la antigua compañía eléctrica de la ciudad.

Hoy, tras las puertas de aquella sede levantada a comienzos del siglo XX, se encuentra Sommerro, un hotel que abrió en 2022 y que ha ido incorporando nuevas piezas desde entonces. ¿Lo mejor? Es que las pistas de su vida anterior forman parte también de su uso actual, como uno de los alojamientos más interesantes y especiales de la capital noruega.

Sommerro está en Frogner, al oeste del centro de Oslo, una zona residencial de amplias avenidas y edificios señoriales donde se concentra una vidilla muy apetecible entre galerías, tiendas, restaurantes y cafés y uno de sus grandes pulmones verdes de Oslo, el parque de Frogner.

Las líneas curvas, la iluminación y los detalles art déco recuperan el glamour de los años 30

Las líneas curvas, la iluminación y los detalles art déco recuperan el glamour de los años 30 Francisco Nogueira

La historia del edificio, se remonta a Oslo Lysverker, la empresa vinculada al desarrollo de la electricidad municipal. Bjercke & Eliassen ganaron en 1917 el concurso para diseñar su nueva sede y las obras terminaron en 1931, después de un largo proceso que dio vida a uno de los edificios más modernos de aquel Oslo.

La construcción no pasó precisamente inadvertida. Su coste provocó críticas y hasta hubo quien consideró que aquel volumen moderno irrumpía con demasiada fuerza en Frogner. En 1933, sin embargo, sus arquitectos recibieron por el proyecto el diploma Houen, uno de los principales reconocimientos de la arquitectura noruega.

Pagar la luz en este espacio

Nada más llegar al hotel, merece la pena levantar la vista antes incluso de entrar. En la fachada sobreviven 24 relieves realizados por Asbjørg Borgfelt en 1931, pequeñas escenas de maquinaria, herramientas y objetos ligados a aquella nueva era eléctrica.

Dentro, todo sucede alrededor de Ekspedisjonshallen, hoy el gran salón de Sommerro, que fue en su día el espacio al que los habitantes de Oslo acudían para pagar sus facturas de electricidad. Aquel corazón administrativo, hoy es el corazón de la propiedad. La sala es realmente monumental, pero ahora la vida es otra. Aquí se sirven los desayunos por la mañana, copas a media tarde, y sus mesas se llenan al caer la noche animadas siempre por actuaciones de jazz en vivo.

El antiguo salón de pagos cambia las facturas por cenas, copas y música en directo

El antiguo salón de pagos cambia las facturas por cenas, copas y música en directo Sommerro Hotel

Resulta imposible no quedarse anonadado escrutando cada detalle del enorme fresco que Per Krohg realizó para Oslo Lysverker. El artista noruego, hijo de Christian y Oda Krohg y formado en París junto a Henri Matisse, recibió en 1930 el encargo de decorar diferentes espacios del edificio. En la escena se representa una Noruega que entraba de lleno en la modernidad: energía hidráulica, transformadores, tendidos eléctricos y, al final del recorrido, casas y fábricas que vivían una nueva era, marcada por algo tan cotidiano hoy como encender una lámpara, cocinar, planchar o pasar la aspiradora.

Un hotel para volver a los años 30

Convertir todo aquello en un hotel no fue tarea fácil. LPO Architects y GRECODECO trabajaron para recuperar el glamour de los años treinta sin convertir Sommerro en un decorado de época, y ahí está buena parte de su atractivo.

Maderas cálidas, detalles art déco y mobiliario de diseño dan forma a sus habitaciones y suites

Maderas cálidas, detalles art déco y mobiliario de diseño dan forma a sus habitaciones y suites Sommerro Hotel

La inspiración está en todas partes, pero rara vez resulta literal. Art déco, funcionalismo, referencias al diseño noruego de los años treinta… No escatimaron en nada. Y lo bueno es que hay bastante investigación detrás. El estudio buscó referencias en archivos, museos y edificios históricos de Oslo, y eso se tradujo en detalles mucho más concretos que una simple estética retro.

Hay motivos inspirados en la pintura decorativa noruega, alfombras anudadas a mano con aves migratorias, incrustaciones geométricas en madera y cabeceros que parecen casi piezas de marquetería. En algunas categorías, la paleta cromática parte directamente de obras del artista noruego Gerhard Munthe; en otras, los tejidos o las lámparas toman referencias del Ayuntamiento de Oslo o del arte tradicional del país.

A sus glamurosas habitaciones no les falta detalle

A sus glamurosas habitaciones no les falta detalle Lars Petter Pettersen

También se conservaron y reinterpretaron elementos originales. Los rombos del techo de la antigua sala del director reaparecen, por ejemplo, en los albornoces confeccionados especialmente por Abate, mientras que en los baños aparecen patrones geométricos inspirados en textiles noruegos tradicionales. En las suites, el lujo sube varios grados con mármol rosa, piedra verde, bañeras profundas o lámparas de cristal de Murano.

Sommerro cuenta con 231 habitaciones y suites, y hasta las categorías más sencillas están pensadas con bastante detalle. Las camas son de Hilding Anders, la ropa de cama de Høie y los amenities, de Byredo. Hay altavoces Marshall, café de Löfbergs con doble certificación y minibares bien equipados, integrados en muebles de madera que forman parte del propio diseño de la habitación.

El antiguo baño público

Bajo tierra, Sommerro guarda probablemente su parte más sorprendente. Vestkantbadet abrió originalmente en 1932 como baño público, en una época en la que disponer de un baño completo en casa todavía no era lo habitual para buena parte de la población.

El antiguo baño público hoy es un espectacular espacio de bienestar

El antiguo baño público hoy es un espectacular espacio de bienestar Francisco Nogueira

Décadas después, aquel espacio ha regresado convertido en un retiro de bienestar de alrededor de 1.400 metros cuadrados. Se recuperaron los antiguos baños, revestimientos y detalles arquitectónicos, y el resultado tiene una personalidad arrolladora. La gran piscina histórica sigue presidida por un mosaico de Per Krohg con nadadoras y focas, restaurado pieza a pieza.

Suman además 18 salas de tratamiento, gimnasio, sauna de infrarrojos, baños romanos renovados y piscina de inmersión en agua fría, además de tratamientos faciales y corporales y propuestas vinculadas al descanso, la nutrición o la termoterapia nórdica.

El hotel también tiene cine propio de aire retro donde se proyectan clásicos

El hotel también tiene cine propio de aire retro donde se proyectan clásicos Francisco Nogueira

También hay plan de peli. Sommerro tiene su propio cine, Kinoen, inspirado en Tancred Ibsen, pionero del cine sonoro en Noruega, donde programan clásicos y sesiones especiales. A pocos pasos, Lysverker Scene, un teatro dorado de 100 butacas, completa esa faceta más cultural con conciertos y espectáculos.

Un hotel para comérselo

Si por algo resulta difícil saber dónde termina el hotel y empieza la ciudad es por su actividad gastronómica. Sommerro reúne varios restaurantes y bares, algo que desde su apertura lo convirtió también en dirección habitual para los propios habitantes de Oslo.

En el gran comedor principal se sirven los desayunos y cenas con música en vivo

En el gran comedor principal se sirven los desayunos y cenas con música en vivo Francisco Nogueira

Cuenta con nada menos que seis espacios diferentes para comer y beber, así que es fácil acabar pasando media vida alrededor de una mesa. Está Plah & Ahaan, una oda a la gastronomía tailandesa contemporánea firmada por Terje Ommundsen; y Ekspedisjonshallen -impronunciable, sí-, el espectacular comedor central. Aquí se sirven desayunos, almuerzos y cenas de inspiración nórdica con toques internacionales y, por la noche, el ambiente cambia bastante alrededor de su gran barra central con copas y música en vivo.

Ekspedisjonshallen funciona durante todo el día y combina cocina de inspiración nórdica y francesa

Ekspedisjonshallen funciona durante todo el día y combina cocina de inspiración nórdica y francesa Sommerro Hotel

Hay más. Barramon, con varias sedes por la ciudad, pone el punto español con una taberna vasca de pintxos, tapas y vinos. En la azotea tienen doble propuesta: Izakaya, con bar y terraza, es más informal y apetece para compartir platos como tartar de salmón con crema de edamame o pollo karaage, mientras que TAK apuesta por esa mezcla japo-noruega tan fácil de querer, con producto local, pescados y mariscos noruegos y la firma de la chef sueca Frida Ronge. Lo completan con To Søstre, más tranquilo y elegante, donde se sirve el afternoon tea en carritos de pastelería y con música de piano.

Plah & Ahaan firma la propuesta más gastronómica del hotel cocina thai contemporánea

Plah & Ahaan firma la propuesta más gastronómica del hotel cocina thai contemporánea Sommerro Hotel

Miembro de la colección Legend de Preferred Hotels & Resorts, Sommerro ha conseguido recuperar un edificio con casi un siglo de historia y convertirlo en uno de los mejores hoteles de la ciudad. Aquí se viene a dormir, sí, pero también a comer bien, escuchar jazz, darse un baño o simplemente dejarse caer por uno de los espacios más apetecibles de la capital noruega.

Source – El Español – Destinos