Una experta en oratoria advierte: «El miedo a hablar en público se aprende en la infancia»
Sudor frío, palpitaciones, mente en blanco… Cuando se trata de exponer o hablar en público, muchas personas lo pasan realmente mal, mientras que otras parece que disfrutan atrayendo la atención de los demás. Aquí, plantea Rocío Martín López, experta en comunicación y oratoria y … fundadora de Neotelling, llega uno de los primeros errores alrededor de este asunto, que consiste en pensar que un buen comunicador nace y no se hace. «Se trata de una creencia que limita tanto a niños como a adultos y acaba condicionando tanto su vida personal como profesional».
Tal y como asegura esta especialista, «el miedo a hablar delante de otras personas suele tener su origen en la infancia: una mala experiencia en clase, una burla, la falta de herramientas o simplemente no haber aprendido nunca cómo utilizar la voz o captar la atención de quienes escuchan…. Todo ello puede traducirse años después en adultos que evitan presentar proyectos, intervenir en reuniones o asumir puestos de responsabilidad».
Pero «la comunicación se entrena», afirma esperanzadora. De hecho, asegura que poner en marcha algunos pequeños cambios producen resultados casi inmediatos. «Aprender a mirar a los ojos, vocalizar correctamente o controlar la respiración mejora la eficacia del discurso desde el primer momento, mientras que otras habilidades requieren algo más de práctica y constancia», reconoce.
Martín López insiste en que trabajar la comunicación tampoco significa transformar a un niño tímido en uno extrovertido. «El objetivo es dotar de herramientas para expresar sus ideas con naturalidad», sugiere. Por ello recomienda que las familias normalicen el hecho de contar cosas en casa. «No se trata de obligar al niño a hablar delante de desconocidos y de comprometerle, sino de crear espacios en casa donde pueda explicar cómo ha ido el día, compartir una idea o expresar una opinión. Incluso actividades como desarrollar pequeños proyectos de emprendimiento durante el verano, como una venta de pulseras o un mercadillo familiar, pueden convertirse en excelentes ejercicios para aprender a argumentar y defender una propuesta», explica.
«Es preferible que un niño explique una idea con sus propias palabras, a que recite un texto sin comprenderlo»
Rocío Martín López
Fundadora de Neotelling
También señala esta experta algunas señales que pueden indicar que un menor necesita reforzar sus habilidades comunicativas: «Los padres deben observar si responde siempre con monosílabos más allá de lo que supone estar en la etapa de la adolescencia, utiliza un vocabulario muy limitado, habla mirando al suelo, excesivamente deprisa o no mantiene contacto visual durante una conversación son algunas de las situaciones que pueden poner a la familia en alerta».
El verano, un momento idóneo para entrenar
Las vacaciones son, para Rocío Martín López, una oportunidad especialmente favorable para trabajar estas competencias porque los niños disponen de más tiempo y las familias pueden hacerlo sin la presión académica. «El verano permite romper con una práctica muy extendida en el sistema educativo, que es la memorización literal. A mi juicio, un discurso auténtico, aunque no sea perfecto, conecta mucho mejor con quien escucha que una exposición aprendida palabra por palabra. De hecho creo que es preferible que un niño explique una idea con sus propias palabras, aunque no recuerde un dato exacto, a que recite un texto sin comprenderlo«.
Juegos para que las familias hagan en casa
Más allá de cursos específicos, esta experta en oratoria propone pequeñas acciones cotidianas que ayudan a desarrollar la comunicación desde edades muy tempranas. La primera consiste en acostumbrar a los hijos a mantener el contacto visual durante las conversaciones. «Mirar a los ojos favorece la conexión emocional y enseña, de forma natural, la importancia de dirigirse al interlocutor», recalca. También recomienda «evitar interrumpir continuamente a los niños», mientras que anima a formular preguntas abiertas que les animen a desarrollar sus respuestas en lugar de limitarse a contestar con un «sí» o un «no». Del mismo modo, considera importante dar espacio a todos los hijos por igual, especialmente a aquellos que suelen intervenir menos en las conversaciones familiares. Eso sí, «nunca debe obligarse a un menor a hablar si no quiere hacerlo. La comunicación, debe asociarse a una experiencia positiva y no a una imposición», advierte. Entre los juegos que propone Martín López destaca uno muy sencillo de interpretación de emociones, en el que cada miembro de la familia lee un mismo texto transmitiendo alegría, miedo, sorpresa o tristeza mientras los demás intentan adivinar el sentimiento representado. «Este tipo de dinámicas ayudan a trabajar la expresividad, la entonación y la capacidad para conectar emocionalmente con quien escucha». Otro recurso útil para los niños que hablan demasiado deprisa consiste en utilizar una señal gestual previamente acordada. «En lugar de interrumpir verbalmente su discurso, basta con realizar un movimiento lento de la mano hacia abajo para indicar que reduzcan la velocidad sin romper el hilo de la conversación», explica.
Para la fundadora de Neotelling, «aprender a comunicar con claridad no solo mejora el rendimiento escolar, sino que influye en las relaciones personales, la autoestima y las oportunidades profesionales futuras. Saber expresar una idea, defender una opinión o mantener una conversación con seguridad facilita desde hacer nuevos amigos hasta afrontar entrevistas de trabajo, liderar equipos o negociar mejores condiciones laborales. Saber comunicar es básico». Y en este momento, recuerda, la comunicación actual ya no se limita al aula presencial. «Los niños necesitan aprender también a desenvolverse en entornos digitales, donde las reglas cambian. Mientras que en una exposición en clase el alumno debe repartir la mirada entre sus compañeros y utilizar todo su lenguaje corporal, en una videollamada la conexión depende de mirar a la cámara, adaptar los gestos, cuidar el plano y el fondo y mantener la atención de personas cuyo entorno el orador desconoce».
Aprendizaje en la escuela
Por ello insiste en que nunca es tarde para aprender y, aunque considera fundamental empezar durante la infancia, recuerda que «cualquier persona puede entrenar estas habilidades en la edad adulta». «La buena comunicación ahorra tiempo, evita malentendidos y mejora las relaciones personales y profesionales», concluye. «En un momento en el que se habla tanto de productividad o de inteligencia artificial, seguimos olvidando que comunicarse bien continúa siendo una de las herramientas más valiosas que puede desarrollar cualquier persona». De hecho, prosigue, «la comunicación en público ha dejado de ser una habilidad reservada al ámbito profesional para convertirse en una competencia cada vez más valorada por las familias».
Sin embargo, pese a que cada vez más padres buscan que sus hijos aprendan a expresarse con seguridad y confianza, España aún tiene pendiente integrar de forma estructurada la enseñanza de la oratoria en las aulas. Así lo sostiene esta experta, quien considera que la mayor parte de los avances realizados hasta ahora responden al esfuerzo individual de muchos docentes, más que a un plan educativo transversal. «Todos los avances conseguidos son por el voluntarismo de los docentes. En España sigue sin existir una estrategia común que garantice el aprendizaje de estas habilidades desde edades tempranas».
Source – ABC News


