Trump fulmina a su jefa de prensa tras solo cinco días en la Casa Blanca
Donald Trump nombró a Katie Zacharia jefa de prensa de la Casa Blanca la semana pasada. Una rueda de prensa, un puñado de entrevistas y una polémica sobre sus credenciales académicas han bastado para dejarla fuera en solo cinco días. El propio presidente lo … ha reconocido este viernes ante los periodistas que le esperábamos antes de que se subiera al helicóptero Marine One, poco antes de viajar a un mitin en Georgia. «Le he preguntado si este trabajo es para ella», ha explicado Trump. «Le he dicho que, sinceramente, si yo fuera ella, me lo replantearía. Quizá no sea para ella».
Zacharia había acompañado al presidente en su reciente viaje a Alaska, Montana y Arizona, y este mismo viernes, a primera hora, tras conceder una entrevista matutina desde la Casa Blanca animó a los reporteros que la esperábamos a llamarla y escribirle, señal de que planeaba seguir haciendo su trabajo. Horas después, estaba fuera. Trump ha asegurado que dejará que sea ella quien tome la decisión, aunque sus palabras revelan claramente una salida inminente.
La decisión resulta aún más llamativa porque Trump nombró a Zacharia sin consultar previamente con Susie Wiles, su jefa de Gabinete. El presidente eligió personalmente a su portavoz, al margen de los procedimientos habituales de selección y coordinación interna. Apenas cinco días después, ha sido él mismo quien ha precipitado su salida, en un nuevo episodio de las tensiones que atraviesa una Casa Blanca que, durante buena parte de este segundo mandato, había presumido de una disciplina y una cohesión muy por encima de las de su primera presidencia.
Un estreno desastroso
El estreno de Zacharia ante la prensa fue desastroso. Habló con voz muy baja, respondió apenas tres preguntas en 14 minutos y dejó una impresión de inseguridad que se agravó con las informaciones posteriores sobre sus credenciales jurídicas y el hecho de que no había aprobado el examen de acceso a la abogacía tras licenciarse. Después llegó una entrevista especialmente dura con Sean Hannity, uno de los presentadores más próximos al presidente, estrella de Fox News.
«Le he preguntado si este trabajo es para ella», ha explicado Trump. «Le he dicho que, sinceramente, si yo fuera ella, me lo replantearía. Quizá no sea para ella»
Este último episodio es quizá el más revelador. Hannity sometió a Zacharia a un interrogatorio inusualmente duro. Comenzó recordándole que su primera rueda de prensa había recibido críticas generalizadas. Después abordó directamente la polémica sobre sus credenciales jurídicas. «Estudiaste Derecho en Pepperdine, pero no aprobaste el examen de acceso a la abogacía, ¿correcto?». Zacharia respondió afirmativamente. Explicó que había suspendido en 2011, cuando se disponía a trasladarse a China con su marido, y que por eso el resultado carecía de importancia para sus planes profesionales.
Hannity la interrumpió para preguntarle si había vuelto a presentarse una segunda o tercera vez. No lo había hecho. Le recordó que habían aparecido al menos quince publicaciones en redes sociales en las que se la identificaba como abogada, pese a carecer de licencia para ejercer. Zacharia respondió que eran mensajes de terceros que ella había compartido y que había aclarado posteriormente que no pretendía atribuirse ese título. Hannity no pareció satisfecho. «¿Por qué no dijiste simplemente que estudiaste Derecho en Pepperdine, que después seguiste otro camino profesional y que suspendiste el examen?», le preguntó.
Culpar al equipo de la Casa Blanca
El presentador volvió entonces a su primera comparecencia ante los periodistas y le preguntó por qué había respondido únicamente tres preguntas. Ella alegó que había tenido muy poco tiempo para prepararse, que había recibido la documentación informativa aquella misma mañana y que había hecho todo lo posible. Parecía descargar la culpa sobre el equipo del presidente, lo que sentó muy mal en la Casa Blanca.
Que semejante interrogatorio se produjera precisamente en Fox News, y de la mano de Hannity, tenía una importancia política considerable. El presentador mantiene una relación de confianza con Trump y ha sido durante años uno de sus principales defensores en antena. Una entrevista de estas características, en un espacio habitualmente favorable al presidente, dejaba a Zacharia sin uno de sus principales refugios mediáticos.
Resulta difícil imaginar que Hannity sometiera a una portavoz recién nombrada a semejante escrutinio sin conocer, al menos, la disposición previa del presidente.
La marcha de Karoline Leavitt, que fue muy elogiada por el presidente, había abierto una etapa de desorganización en la oficina de prensa, y el nombramiento de Zacharia, lejos de resolverla, ha agravado los problemas. Si finalmente abandona el puesto, su permanencia habrá sido incluso más breve que la de Anthony Scaramucci, cuyo paso por la dirección de Comunicación de la Casa Blanca en 2017 duró apenas once días. En Washington, aquella experiencia dio origen a una unidad informal para medir la fugacidad de los nombramientos breves: un «Scaramucci». Zacharia no habría llegado siquiera a completar uno.
Source – ABC News

