‘Pequeños profetas’ o tener la receta para no tomarse en serio lo que más duele

Clara Molla Pagán

05/10/2026

Actualizado a las 17:41h.

Hay momentos en los que la vida exige soluciones extraordinarias. Y luego están los momentos en los que, después de siete años esperando una respuesta, uno acaba mezclando agua de lluvia con estiércol de caballo y un poco de alquimia por si acaso. Porque cuando la realidad se empeña en no contestar, siempre queda la posibilidad de preguntarle al futuro.

Es la premisa de ‘Pequeños profetas’, la nueva comedia británica de seis episodios que llega a Apple TV este miércoles 7 de octubre. Creada, escrita y dirigida por Mackenzie Crook, el actor que fue Gareth Keenan en ‘The Office’ y que después encontró su pequeño oasis en ‘Detectorists’, la serie cuenta la historia de Michael Sleep, que lleva siete años esperando a Clea, su pareja, desaparecida sin dejar rastro. Su vida se ha quedado detenida en una vida ordinaria, muy ordinaria. Trabaja en una tienda de bricolaje, visita a su padre Brian en una residencia y vuelve a una casa en la que la ausencia de Clea sigue ocupando demasiado espacio.

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La respuesta a semejante tragedia no llega de la policía ni de un detective privado, sino de una vieja receta que conserva su padre: es posible crear homúnculos, pequeños seres mágicos capaces de predecir el futuro. Así que Michael convierte su caseta de jardín en un improvisado laboratorio, reúne agua de lluvia, estiércol de caballo y una buena dosis de alquimia y se pone manos a la obra. Todo para responder a una única pregunta: si volverá a ver a la mujer que desapareció de su vida.

Aquí la magia no parte de un mundo fantástico, sino que aparece en mitad de una calle residencial de Mánchester, entre tiendas de bricolaje, residencias de ancianos y vecinos que están mucho más interesados en averiguar qué ocurre en la caseta que en cualquier misterio sobrenatural. Uno de ellos llega incluso a esconder un espejo en un árbol para espiar a Michael. En esta calle, aparentemente normal, se esconden cotillas, morbosos, sospechosos y raritos.

Hacer humor con las preguntas

Y aquí tampoco hay polvo de hadas, sino homúnculos que descubrió el creador de la serie hace años, leyendo sobre Paracelso, el médico y alquimista suizo del siglo XVI. Aquella referencia a unos seres capaces de predecir el futuro se le quedó en la cabeza hasta convertirse en la serie. Ya había demostrado en ‘Detectorists‘ su gusto por encontrar historias extraordinarias en vidas aparentemente pequeñas, pero en esta cambia los detectores de metales por criaturas mágicas y un tesoro enterrado por una mujer desaparecida.

Lo cierto es que su creador no ha dejado de hacer lo que ha hecho siempre. Después de ‘The Office’, Crook ha buscado alejarse del humor más cruel para hacer historias en las que la risa pueda convivir con la melancolía, como en esta serie, donde el dramón de una desaparición que lleva siete años sin resolverse no desaparece, pero tampoco se convierte en una historia oscura. Siempre hay espacio para un vecino que mira, un padre que cuenta historias locas o una receta que parte de manipular estiércol de caballo.

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En ‘Pequeños profetas’ no hay que tomarse demasiado en serio incluso aquello que más duele. Michael no puede recuperar los siete años perdidos, ni obligar a Clea a volver, ni encontrar una explicación que cierre de golpe una historia que lleva mucho tiempo abierta. Pero, a cambio, puede construir una caseta de alquimia, fabricar unos pequeños profetas y seguir haciendo preguntas. Ni tan mal.

Source – ABC News