Los meteorólogos avisan: en 20 años el granizo del tamaño de pelotas de tenis será el estándar de las tormentas


LO ESENCIAL
No es la primera vez que los meteorólogos avisan sobre las consecuencias del cambio climático y cómo la agresividad de las tormentas aumentará con el paso de los años. Pero ahora se confirma que hasta el tamaño del granizo será mayor en los próximos años.
Los pequeños bloques de hielo que a veces caen entre las precipitaciones ahora podrán llegar a superar los 8 o 10 centímetros de diámetro. Lo que antes se consideraba un evento histórico o sumamente inusual, está en vías de pasar a ser la nueva normalidad climática a nivel global.
El motor principal detrás de este fenómeno, como en los otros casos, es el aumento de las temperaturas globales y la acumulación de calor en la superficie terrestre, que genera una mayor inestabilidad en la atmósfera.
Un granizo más peligroso
Todo ello provoca que las corrientes de aire ascendentes dentro de las nubes de tormenta adquieran una potencia descomunal, logrando elevar y sostener las gotas de agua congelada en altitudes extremas durante mucho más tiempo, lo que les permite acumular múltiples capas de hielo antes de caer por su propio peso.
Y la peligrosidad de este tipo de granizo gigante no solo radica en su volumen, sino en la velocidad con la que impacta el suelo. Los expertos explican que este granizo, al tener una menor tasa de derretimiento durante su descenso, consigue alcanzar velocidades extremas de hasta 100 kilómetros por hora, volviéndose bastante peligrosas.
De hecho, temporales recientes registrados en diversas regiones de América y Europa ya han dejado en evidencia cómo estas tormentas destrozan por completo parabrisas de coches, hunden tejados, arrasan con cultivos y hasta representan una amenaza para las propias personas y animales.
Es desde luego un escenario preocupante, sobre todo en países como España, pero por suerte ya hay territorios que están más “acostumbrados” a este tipo de tormentas y por tanto se pueden tomar ejemplo para aplicar protocolos de protección para la ciudadanía y la misma infraestructura.
Todo puede cambiar en el futuro, por supuesto, pero de cumplirse estas proyecciones meteorológicas para las próximas dos décadas, los sectores de la construcción y la agricultura deberán replantearse por completo sus normativas de resistencia estructural y de prevención de riesgos frente a cielos más violentos.
Y todo ello, cómo no, vendrá acompañado de más frío, aunque las estimaciones para esas dos próximas décadas son de inviernos más cortos, aunque más intensos, con ese granizo también presente.
Source – Elespanol

