La caza del Nobel

Bruno Pardo Porto

12/10/2026

Actualizado a las 18:32h.

Hay un género televisivo –de todo puede hacerse un género, incluso de su ausencia, hasta de su búsqueda– que podría bautizarse como la caza del Nobel: cámaras persiguiendo a escritores, solo una vez al año, como en ‘La purga’. El vídeo de Doris Lessing en 2007 forma ya parte de la culturilla audiovisual del siglo. Ahí la vemos bajarse del taxi como recién llegada de hacer la compra, la vemos observar la fauna que tiene en la puerta de casa con la curiosidad de un tigre, la escuchamos preguntar: ¿a qué le están haciendo fotos?

—La estamos fotografiando a usted.

—Ah.

—¿Ha visto las noticias?

—No.

—Ha ganado usted el Nobel de Literatura.

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—Dios mío.

A Anne Carson la cazaron en Reikiavik, en mitad del paseo. En las imágenes la vemos con abrigo de plumas, jersey de colores por debajo, con una gorra que se tiene que sujetar para que no se le vuele: qué riesgo, que todo eche a volar de pronto.

—¿Cómo se siente?

—Es una locura. Todos están locos.

—Le ha dicho a los académicos del Nobel que estaba escuchando el viento cuando le han llamado.

—No puedes evitar escuchar el viento aquí. Vivimos en el viento.

Hace años que Carson pasa largas temporadas en Reikiavik, y desde 2022 es ciudadana islandesa. Tenía todo el mundo para buscar casa y acabó en medio del viento y del frío, en la isla de los volcanes dormidos, que hacen con el fuego lo mismo que ella con el deseo: arrullarlo para convertirlo en otra cosa, no siempre un poema (a veces el poema se queda estrecho para la poesía, a veces la poesía se le queda estrecha al poema, por eso un libro puede ser un acordeón, pero no una piedra). Yo diría que a Carson se la entiende un poco más así, lejos de todo, siendo cotidianamente rara, mirando a Grecia desde ese invierno, pues es con el frío que el cuchillo puede hacer rodajas de todo, también de los mitos y los muertos y la belleza, incluso la que ya no se puede tocar.

Es difícil pensar en Lessing sin verla suspirar ante la prensa el día del Nobel, como es imposible pensar en Umbral sin pasar por Mercedes Milá: es el peaje del meme. La tercera vez que vi el vídeo de Carson, me fijé en que la gorra que se sujetaba con esmero tenía un mensaje. Decía: reality. Es muy difícil no pensar que ahí está el poema.

Source – ABC News