Jura, la isla de los 5.000 ciervos donde George Orwell se escondió para escribir ‘1984’

En Jura hay una sola carretera y ni siquiera tiene dos carriles. Cada pocos metros, pequeños passing places permiten hacerse a un lado cuando aparece otro coche en dirección contraria. No sucede demasiado. En esta isla escocesa es bastante más probable cruzarse con un ciervo que con otro ser humano.
258 habitantes frente a más de 5.000 ciervos rojos. No parece casualidad que el nombre de esta isla de las Hébridas Interiores proceda del nórdico Diúra, la “isla de los ciervos”. Aquí son ellos quienes mandan: aparecen junto a la carretera, pasean por las laderas y se recortan contra un paisaje donde cuesta encontrar cualquier huella humana.
La isla es larga y estrecha. Pero sobre todo, enorme cuando se contempla desde dentro. La mayor parte de la población se concentra en la franja más amable del este, mientras hacia el interior se extienden kilómetros de páramos y un terreno prácticamente sin caminos. Al oeste, el paisaje se vuelve todavía más solitario: costa deshabitada, acantilados, cuevas y playas abiertas al Atlántico.
El paisaje de Jura se abre en páramos, lochs y montañas que parecen prolongarse hasta el mar
A un lado de la carretera queda el mar, con focas, aves y alguna playa de arena inesperadamente clara, al otro se levantan los Paps of Jura, tres enormes picos de cuarcita que dominan la isla y quedan a menudo entre nubes. Hay lochs, turberas, cascadas y antiguos standing stones. Y mucho, pero mucho, espacio vacío.
El escondite de George Orwell
Es posible que fuera por todo lo anterior por lo que George Orwell decidió venir precisamente aquí. En 1946, un año después de la muerte de su mujer, Eileen, buscaba un lugar donde alejarse del mundo y trabajar en una nueva novela. Su amigo David Astor, editor de The Observer, le facilitó Barnhill, una casa de campo en el extremo norte de Jura, a kilómetros del final de la carretera. El propio Orwell describió la isla como un lugar un-get-at-able, algo así como “imposible de alcanzar”.
En esta recóndita isla escocesa George Orwell terminó ‘1984’
Se instaló con su hijo adoptivo, Richard, y trabajó en la novela que acabaría convirtiéndose en ‘1984’, uno de los libros más influyentes del siglo XX. Orwell se marchó a uno de los rincones más inaccesibles de Gran Bretaña buscando intimidad para imaginar una sociedad en la que esta prácticamente ha dejado de existir: un mundo sometido a la vigilancia del Big Brother, donde Winston Smith trabaja alterando el pasado para adaptarlo a la verdad oficial del Partido y hasta el pensamiento puede convertirse en delito.
Su estancia tuvo poco de retiro idílico. Orwell padecía tuberculosis y la humedad de Barnhill no era el mejor escenario para un enfermo. Empeoró y en 1948 tuvo que ser hospitalizado. Aun así, terminó allí la novela.
El Corryvreckan, entre Jura y Scarba, es uno de los grandes remolinos marinos del mundo
Otra historia que sucedió allí estuvo a punto de cambiar el mundo de la literatura. En una salida en barco, Orwell, Richard y varios familiares se adentraron en las aguas próximas al Corryvreckan, el gigantesco remolino entre Jura y Scarba. La embarcación volcó y el accidente pudo acabar en tragedia, pero finalmente consiguieron ponerse a salvo. Años después, Richard Blair lo resumiría así: sin Orwell, no habría habido ‘1984’.
Jura dentro de una botella
Hay que continuar hacia el norte para llegar a Lussa Gin, una diminuta destilería instalada en unas antiguas caballerizas y dirigida por tres mujeres, Georgina, Claire y Sophie. Su primer alambique fue comprado en Amazon y permitía elaborar apenas 18 botellas cada vez. Con él hicieron las primeras 4.000 en la cocina de Claire, hoy producen alrededor de 10.000 botellas anuales.
Georgina, Claire y Sophie están detrás de esta pequeña destilería instalada en unas antiguas caballerizas
Emplean quince botánicos, cultivados o recolectados en Jura —desde rosas y tomillo limón hasta plantas de la costa—, con una excepción: parte del enebro llega de fuera, porque aquí crece muy despacio y a los ciervos les encanta comérselo. Para compensarlo han plantado cientos de arbustos.
Pero en Lussa la conexión con Orwell va más allá del marketing. La abuela de los maridos de Claire y Georgina fue quien alquiló Barnhill al escritor en 1946, y Claire llegó a vivir tres años en la casa con su propia familia. No había electricidad convencional, solo un generador, y recuerda inviernos tan oscuros que compró a sus hijos gorros con linternas para que pudieran desayunar.
Lussa Gin utiliza quince botánicos cultivados o recolectados en la isla
También elaboran Nineteen Eighty-Four Gin, una edición de 1.984 botellas creada a partir de diez botánicos relacionados con la vida de Orwell. Hay rosas por su afición a cultivarlas, cardamomo por su nacimiento en la India, naranja amarga como guiño a su participación en la Guerra Civil española y té Assam porque su hijo Richard contó que sus recuerdos infantiles de su padre estaban ligados a dos cosas: el sonido de la máquina de escribir y el aroma del té que bebía mientras trabajaba.
Una isla pequeña
Hay muy poca gente y muy pocas cosas, pero aquí también pasan cosas. Craighouse ejerce de diminuta capital y allí se concentran la tienda comunitaria, el Jura Hotel y buena parte de esa escasa vida social.
ura Distillery, en Craighouse, elabora el single malt que lleva el nombre de la isla
Desde 2025 también está The Antlers Bakehouse & Bar, unión de The Island Bakehouse y Deer Island Rum. En la isla bromean con que, desde su apertura, los vecinos están algo más rellenitos y tienen los bolsillos algo más vacíos. Es fácil entenderlo delante de sus sausage rolls, las focaccias, las sopas o los pies rellenos de venado local.
Y, por supuesto, hay whisky. Prácticamente a pie de mar se encuentra Jura Distillery, casa del single malt que lleva el nombre de la isla y uno de los pocos nombres de Jura que ha viajado mucho más lejos que ella. La destilería remonta la elaboración de whisky en este lugar a 1810 y continúa produciéndolo en una comunidad que apenas supera los dos centenares de habitantes.
Deer Island Rum completa el pequeño mapa de destilados de Jura
También hay ron. Deer Island Rum tiene su pequeña destilería junto al muelle de Craighouse y, como tantas cosas aquí, obliga a revisar el concepto de distancia: para llegar desde el continente hace falta al menos un ferry; con coche, el viaje implica pasar primero por Islay y tomar desde allí otro barco hasta Jura.
Aún podemos desaparecer
Jura sigue ofreciendo lo que Orwell buscaba: un lugar donde nadie pudiera encontrarte fácilmente. Incluso han aparecido nuevas formas de hacerlo. Sobre Corran Sands, entre el mar y los Paps, Bothan Jura Retreat tiene varias cabañas y una casa, algunas con bañera de leña y sauna. Dentro hay libros, un telescopio y fuego; fuera, lo que el propio retiro resume en cuatro verbos: caminar, nadar, leer y parar.
Este retiro recupera aquello que Orwell vino a buscar: distancia, silencio y paisaje.
No hay semáforos ni atascos. No hay policía ni cámaras de vigilancia a lo Gran Hermano. Hay una carretera que no parece terminar nunca y, cada pocos metros, un hueco para dejar pasar a quien venga de frente. Lo más probable es que sea un ciervo.
Source – El Español – Destinos

