Francisco Kovacs: «Hay quien educa a los niños como a las lechugas: los tenemos en el campo y que crezcan como puedan»
Charco tras charco, sin saltarse ni uno sólo, el médico traumatólogo Francisco Kovacs va ‘mojándose’ con todas las declaraciones que hace respecto a la educación de los hijos. «Llevamos tantos años obsesionados con ser políticamente correctos, con caer simpáticos, que la verdad se olvida. … Y, tal vez con la deformación profesional que conlleva ser médico e investigador, a mí lo que me interesa es fijar dónde está la verdad, o dónde es más probable que esté».
Hace esta declaración de intenciones durante la presentación en Madrid de su libro ‘Aprendiendo a ser padres‘, en la terraza del hotel madrileño donde tiene lugar la entrevista. Él, que no tiene hijos, ha escrito este libro siempre pensando en cómo su padre le educó «y porque creo que educar a un niño es algo que se puede y se debe aprender para poderles sacar el máximo partido, y llevarlos a su máximo potencial, con independencia del código genético que tengan, que eso no se puede cambiar».
Y esto, recuerda, es responsabilidad de los progenitores, que no pueden dejar en manos de la escuela esta labor. «Y si no, que no traigan un hijo al mundo. La elección libre conlleva responsabilidad. Entonces, hay que asumir las consecuencias». «Me hace gracia -prosigue-, el análisis de quienes pretenden educar a los niños como a las lechugas: los tenemos en el campo y que crezcan como puedan. El cerebro no funciona así. ‘Ya aprenderán’, dicen algunos. No. O terminarán como están hoy en día los chicos. Lo normal es que, si tú riegas la planta, el resultado sea mejor que si no lo riegas».
Por eso su idea con esta obra, explica este médico, es dar esas herramientas a las familias para que pongan de su parte y sus hijos se desarrollen de la mejor manera y, por otra, que estén preparados para sobrevivir en un entorno que no es óptimo. Los padres, asegura, «deben basarse en el mejor conocimiento científico disponible sobre el desarrollo cerebral, con el objetivo de establecer cuáles son los estímulos y las condiciones óptimas para cada etapa de la vida del niño».
«Las ventanas de oportunidad’ se dan desde unos meses antes del nacimiento hasta los 7-10 años »
Francisco Kovacs
Para el afamado doctor, conocido por su especialidad en los dolores de espalda, los genes están ahí, pero el entorno es importante. «Las familias suelen pensar que, si han educado de la misma manera a sus hijos, deberían obtener resultados similares, pero no tienen en cuenta la complejidad del desarrollo humano. Tú tienes dos flores estupendas del mismo tronco, con los mismos genes, preparas dos tallos o esquejes y los siembras en lo que tú crees que es el mismo sitio. ¿Crees que les irá igual? Por dentro, lo que tú haces es parecido, pero la incidencia del sol no es exactamente la misma, ni tampoco la tierra. Si esto ocurre con una planta, imagínate con los seres humanos». Dicho esto, este médico recuerda que dos personas de la misma especie pueden desarrollar capacidades extraordinariamente diferentes. «Por eso, la educación y el entorno deben tener en cuenta tanto las características individuales como las posibilidades de desarrollo de cada niño».
Y eso, asegura Kovacs, tiene, como todo, sus tiempos. Él se refiere a las ‘ventanas de oportunidad‘ óptimas para el desarrollo cerebral, «que se dan en el periodo comprendido en los meses antes del nacimiento hasta los 7-10 años». Aunque puntualiza, «no significa que a los seis años se pueda aprender cualquier cosa y a los once ya no sea posible. Lo que quiero decir es que las oportunidades de desarrollo van cambiando progresivamente y que, en determinadas áreas, resulta más fácil adquirir ciertas habilidades durante la infancia».
Lectura temprana
Si hay una propuesta llamativa del autor de ‘Aprendiendo a ser padres‘ es el aprendizaje temprano de la lectura, que él fija en los dos años. Leer a esa edad, recuerda, «es más que posible. Lo que ocurre es que en España se enseña a leer mal y tarde«. Además, cuando son un poco mayores, »no se les pide el más mínimo esfuerzo, se fomenta la satisfacción inmediata a través de las pantallas… ¿Cómo queremos que espontáneamente tengan la tendencia a hacer el esfuerzo de leer, y además, de entender lo que están leyendo y analizarlo?», se pregunta.
«Recomiendo a los padres que lean con sus hijos, conversen sobre los textos y les ayuden a desarrollar una actitud crítica»
Francisco Kovacs
Su recomendación es que los padres «lean con sus hijos, conversen sobre los textos y les ayuden a desarrollar una actitud crítica. Desde muy pequeños se puede jugar a comparar una misma noticia publicada en dos periódicos diferentes. Esta actividad permite observar las diferencias entre titulares y contenidos, analizar cómo se presenta la información y comprender que un mismo acontecimiento puede recibir tratamientos distintos». Con esto, razona, «no se trata de examinar constantemente al niño, sino despertar su interés por comprender, razonar y compartir sus conclusiones con los adultos».
Resultados PISA
En este contexto, se detiene en los últimos resultados de los informes internacionales de evaluación educativa, como PISA, que han puesto de manifiesto dificultades de comprensión lectora entre una parte del alumnado. Para el doctor, esto no es algo inesperado, «sino la consecuencia de decisiones educativas que, en mi opinión, llevan años sin corregirse. Lo anticipé hace años y no me produce ningún placer haber acertado, pero es que no hace falta ser un genio para haber previsto la situación en la que estamos. Y si no se modifica el enfoque, no cabe esperar que los resultados mejoren por sí solos».
Por último, Kovacs considera que las dificultades educativas actuales están relacionadas, en parte, con una sociedad que, en su opinión, ha reducido las exigencias y la importancia del esfuerzo individual y la meritocracia. Por eso, concluye, «es bueno que se acostumbren a esforzarse. Una persona será más libre cuanto menos dependa de su pereza, de su falta de atención o de su incapacidad para perseverar».
Source – ABC News

