Francia vuelve a las calles con una huelga general y un amplio despliegue policial
Anunciada con bastante antelación, a finales de septiembre y de forma independiente a las protestas estudiantiles, Francia ha vivido este jueves una huelga general donde, según una estimación del Ministerio del Interior, 575.000 personas han participado en las manifestaciones por todo el país. Por … su parte, los sindicatos elevaban esa cifra a más del millón y medio de personas, incluidas unas 350.000 en la capital, donde la Torre Eiffel y algunas salas del museo del Louvre también cerraron por los paros.
Aunque la cifra de participantes en las manifestaciones fue alta, no lo fue tanto el seguimiento de la huelga.
Según los números publicados por el Ministerio de Acción Pública y Cuentas, casi el 10% de los funcionarios públicos participaron en la huelga. Más del 12% del millón de empleados del Ministerio de Educación se declararon en huelga, incluyendo casi el 16% del profesorado, según informó el Ministerio. Aun así, gran parte del país funcionó con normalidad, incluyendo la gran mayoría de las escuelas y las líneas de tren de alta velocidad. Durante las marchas, estallaron actos de violencia en las ciudades de París, Lyon, Nantes, Pau, Orléans, Rennes y Toulouse.
Fue al caer la noche cuando en el centro de la capital, en la Plaza de la Nación llena de manifestantes, la Policía bloqueó el acceso a las estatuas de la fuente y comenzaron los primeros disturbios. Como es costumbre al finalizar el recorrido, la tensión entre los manifestantes y los agentes acabó con lanzamientos de gases lacrimógenos, granadas de aturdimiento y cargas para dispersar a la multitud.
A última hora de la tarde, el Ministerio del Interior también informó de que las fuerzas de seguridad efectuaron un total de 448 detenciones. 53 agentes resultaron heridos y los bomberos intervinieron en 86 incendios.
Continúan las demandas
Los últimos meses de Emmanuel Macron en el cargo siguen marcados por crisis internas. A las protestas de estudiantes de secundaria por las precarias condiciones de la enseñanza se han sumado trabajadores que se manifiestan semanalmente por el alto coste de la vida.
Las demandas son amplias: los estudiantes piden mejoras en el sistema educativo y las instalaciones, mientras que los sindicatos reclaman un aumento del salario mínimo, la apertura «inmediata» de negociaciones salariales, la protección de los servicios públicos y «justicia fiscal» mediante un impuesto a las grandes fortunas.
«Va a ser una bonita movilización», anticipó el jueves la líder del sindicato CFDT, Marylise Léon, quien la comparó con las manifestaciones masivas de 2023 contra el retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años impuesto por Macron. «No vamos a poner fin a las manifestaciones con medidas de seguridad, sino respondiendo a las reivindicaciones», criticó en la cadena LCI Sophie Binet, líder del sindicato CGT, quien cifró en 260 las manifestaciones previstas en Francia.
Un día antes de estas manifestaciones, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 policías y gendarmes, prometiendo «una respuesta extremadamente firme» ante posibles desórdenes. Para evitar que se repitieran las escenas de caos del 17 de octubre, donde hubo saqueos de establecimientos y tiendas en los centros de ciudades como París o Marsella, aumentó los efectivos policiales e incluso prohibió manifestaciones por los centros de las ciudades. Las manifestaciones del 24 y el 31 de octubre fueron menos destructivas, aunque ambas terminaron con enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.
Si bien se espera que las manifestaciones, convocadas por los sindicatos, sigan un patrón más tradicional que las protestas estudiantiles, que acababan con grandes disturbios, «hay claros intentos de agravar la situación», declaró Nuñez. «Por lo tanto, el despliegue policial responderá en consecuencia, con el objetivo constante de garantizar que las marchas se desarrollen correctamente y que no haya abusos, violencia ni saqueos», añadió.
Barricadas en los institutos
Tras la vuelta, esta semana, de las vacaciones escolares, los estudiantes han vuelto a bloquear las escuelas. Los motivos siguen siendo los mismos: el hacinamiento en las aulas y el mal estado de los edificios. A pesar de que hubo reuniones entre sindicatos de estudiantes y el Gobierno, los jóvenes argumentan que las medidas propuestas por el Ejecutivo no son suficientes.
Desde el lunes, grupos de estudiantes han estado montando barricadas a las puertas de los institutos. El Gobierno francés informó que 81 escuelas secundarios se vieron afectadas este jueves, mientras que los sindicatos estudiantiles cifraron el número en 1.000. Por ejemplo, en París, a primera hora de este jueves, la Policía impidió que un grupo de jóvenes levantaran barricadas en varias escuelas.
La jornada de huelga ha provocado que la compañía ferroviaria nacional SNCF anunciara interrupciones en el servicio de trenes en las líneas regionales y algunas zonas del área metropolitana de París. También los estibadores informaron de interrupciones en los puertos y el Ministerio de Educación indicó que preveía que se unieran a la huelga casi el 18% del profesorado de preescolar y primeria. Los sindicatos también esperaban la participación del profesorado de secundaria en la huelga del jueves.
Tras las manifestaciones, el primer ministro, Sébastien Lecornu, anunció una «conferencia social» el lunes con sindicatos y patronal «destinada a aportar respuestas a las cuestiones del poder adquisitivo y de salarios».
Source – ABC News




