En 6.000 simulaciones ante el 29-N, Sánchez sólo tiene el 0,1% de opciones de que la derecha no consiga la mayoría absoluta

* Gonzalo Adán es director de SocioMétrica, la empresa demoscópica que trabaja para EL ESPAÑOL. Tras la evaluación del último ciclo electoral, SocioMétrica encabeza el ranking de las encuestadoras más precisas, según Electomanía.
Los vaticinios de una remontada electoral de la izquierda no tienen base real.
Si hoy hubiera elecciones, el PSOE y las candidaturas a su izquierda pasarían de los 152 escaños obtenidos en 2023 a 117: 35 menos.
Ni siquiera es probable que el PSOE acabe adelantando al PP, contrariamente a lo que algunos vienen repitiendo en los últimos días.
Los populares aventajan ahora en 25 diputados a los socialistas. Para que hubiera un vuelco, el PSOE tendría que recortar más de cinco puntos de aquí al 29-N.
Dos relatos sostienen hoy la idea de que la izquierda llega en plena forma al 29-N. El primero lo firma José Félix Tezanos.
En su barómetro de octubre, el CIS coloca al PSOE en el 34,0 % y al PP en el 22,2 %: 11,8 puntos de ventaja socialista.
Nos ahorraremos los argumentos sobre la intencionalidad, tan pueril como insistente, de situar siempre al PSOE por encima del PP, para no ahondar en el desprestigio de la institución.
Baste decir que ninguna de las 16 casas que han publicado encuesta en el último mes se acerca a esa cifra.
El segundo relato procede de una moda reciente: llevar a las tertulias a supuestos gurús demoscópicos que, con datos del propio CIS o con encuestas ponderadas a capricho, dibujan marcos de remontada más propios de una ilusión.
Entre esos escenarios defienden un empate técnico entre PP y PSOE, altas probabilidades de que un nuevo “pacto de progreso” vuelva a gobernar, 28 provincias empatadas o un desenlace que se decide “a diez escaños y un penalti“.
No diremos que, a seis semanas, esos escenarios sean imposibles. Quienes hacemos prospectiva electoral con campo propio conocemos bien la volatilidad del electorado español desde 2015 y los movimientos de movilización que escapan a las encuestas.
Pero, más allá de la obviedad de que las elecciones se deciden en 52 circunscripciones y de que la movilización importa, la estimación central y la situación política apuntan hoy en otra dirección.
Crónica de una decadencia
Quitando decimales, el 23-J, PSOE y Sumar congregaron el 44% del voto, y la suma PP–VOX el 45%, es decir solo un punto más, insuficiente para formar gobierno.
Sin embargo, hoy esas cifras son del 33,6% y del 51,3%: una distancia de casi dieciocho puntos.
Si no nos hubiéramos acostumbrado a ella, diríamos que estamos ante una situación nunca vista, tan extraña que obligaría a revisar los datos una y otra vez en busca del fallo.
Pero la realidad política avala la medición: más que un desplome brusco, lo que se observa es un declive por fases, cada una con su explicación y coherencia.
El PSOE empezó a desgastarse con las protestas contra la amnistía a finales de 2023, pero el verdadero punto de inflexión llegó con las elecciones europeas de junio de 2024 y la salida de Yolanda Díaz de la dirección de Sumar, que profundizaron una ruptura iniciada en diciembre de 2023, cuando Podemos se marchó al Grupo Mixto.
El PSOE bajó del 32% al 30%. Sumar cayó de casi el 9% en abril a algo más del 6% pocos meses después, y Podemos, que había vuelto a presentarse por su cuenta en esas elecciones, se asentó entre el 3% y el 4%, sin volver a superar con claridad esa cota.
En enero de 2025, el conjunto de la izquierda apenas superaba el 37%.
En junio de 2025 se produjo la caída más brusca, que llevó a la izquierda a su cota más baja hasta entonces.
El PSOE perdió casi tres puntos en un mes tras el estallido del caso Cerdán, hasta rozar el 25% en julio. Tuvo un repunte en marzo de 2026, coincidiendo con la guerra de Irán, cuando volvió a tocar el 30%.
Pero la bajada se reanudó, y tras los escándalos por los casos de Zapatero y las cloacas y los acontecimientos en Ceuta, cayó por debajo del 26%. Y ahí estaba el día en que se convocaron las elecciones.
En todos estos meses, Sumar se ha mantenido plano, en torno al 6%, y Podemos apenas ha vuelto a acercarse al 4%. El conjunto de la izquierda tocó entonces suelo, en torno al 36%.
La situación, hoy
Desde la convocatoria, el PSOE ha frenado la caída y se ha recuperado ligeramente, hasta rozar el 27%.
El Frente Amplio sigue clavado en el 5%, y sólo respira gracias a sus aliados territoriales (Més, CHA y, fuera de su sigla, Compromís y UPCan).
Podemos, por ahora, retrocede con claridad y se queda en torno al 2%.
La izquierda nacional, en conjunto, suma hoy un 34% aproximadamente.
No sabemos lo que puede ocurrir mañana, y menos aún a seis semanas vista.
No obstante, sí sabemos que, con el reparto provincial de esos porcentajes, el PSOE bajaría de 121 a 107 diputados (−14), y que lo que en 2023 fue Sumar (31 escaños) se quedaría en 10 entre Frente Amplio, Compromís y UPCan, con Podemos a solas sin escaños.
En total, PSOE y las candidaturas herederas del espacio de Sumar pasarían de 152 a 117 diputados: 35 menos.
La cuenta no incluye a ERC-Podemos ni a las demás izquierdas territoriales.
El PSOE hoy pierde un escaño en 16 provincias: Almería, Cádiz y Sevilla, en Andalucía; Barcelona y Lérida, en Cataluña; Alicante y Valencia; Burgos y León; Albacete; Cáceres; Santa Cruz de Tenerife; Pontevedra; Madrid; Murcia, y Baleares.
Sólo gana en dos, Asturias y Vizcaya, y en ambos casos a costa de su socio: el escaño que pierde Sumar lo recoge el PSOE, de modo que la izquierda se queda igual.
Las pérdidas se concentran en provincias medianas y grandes, donde el último escaño se decide por pocos miles de votos y donde más ha crecido Vox.
El espacio de Sumar pierde 21 escaños, y aquí el castigo es mucho más severo, porque la división lo deja por debajo del umbral efectivo en casi todas partes.
Pierde tres escaños en Barcelona y tres en Madrid; uno en Cádiz, Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla; uno en Gerona y otro en Tarragona; uno en La Coruña y otro en Pontevedra, y uno en Valencia, Zaragoza, Asturias, Vizcaya, Murcia y Baleares.
En Cataluña, parte de ese voto no desaparece: se va a ERC, que concurre junto a Podemos.
Probabilidades de un giro
Para responder a la pregunta de si es posible la remontada de la izquierda hemos simulado 6.000 escenarios.
Ahí hemos tenido en cuenta el error de nuestras estimaciones en 27 elecciones generales, autonómicas y municipales desde 2019.
Y hemos considerado la incertidumbre que queda hasta el 29-N, porque a seis semanas vista, esa incertidumbre es mayor que si la proyección se hiciera en la víspera. Con un margen de tantos días, las encuestas han llegado a equivocarse en varios puntos.
De esos escenarios analizados se desprenden seis probabilidades que resumen el estado de la carrera.
Incluso los cálculos más optimistas para la izquierda que circulan en algunas tertulias admiten que PP, Vox y UPN superarían hoy la mayoría absoluta. Es decir, vaticinan que el PSOE podría ganar pero aun así no gobernar.
Nuestra estimación es más dura con la izquierda y coincide con la de las casas privadas.
La remontada no es imposible, pero exige algo que hoy no aparece en ningún dato: que los votantes socialistas de 2023 que dudan o se han ido vuelvan en masa, y que lo hagan a la vez en Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla.
Source – Elespanol

