El Rey, en su despedida de Melilla: «Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades»
Los Reyes respondieron al desafío soberanista de Marruecos sobre Ceuta y Melilla con dos jornadas de baños masivos de cariño. «Estos dos días intensos nos llevan, a la Reina y a mí, a una conclusión inequívoca: merecéis sentir más a menudo, también a través de … vuestros Reyes, el abrazo y la cercanía de todos los españoles. No a pesar de vivir aquí, sino precisamente por eso», señaló Felipe VI en el discurso que ofreció ante la representación de la sociedad melillense en el hotel Melilla Puerto, donde asumió que debe ser la que despeje cualquier reclamación sobre el territorio español. «La Reina y yo no olvidaremos esta visita; nos vamos con ganas de volver», remarcó el Rey.
Fue el broche final a una visita histórica. La primera de su Reinado. La última vez que la Casa Real estuvo en Melilla fue hace 19 años con la visita de Juan Carlos I y Doña Sofía. Sin embargo, esta vez, Melilla reclamaba al Rey como faro protector. La ciudad pertrecha su españolidad en la figura del monarca. «Europa tiene que protegernos y ser firmes; si tiene que poner sanciones por la invasión que las ponga. No podemos permitir que ocurra lo de Ceuta. Hay intranquilidad. No sabemos si ocurrirá», apuntaba Rosa Zapata por la mañana.
La respuesta la dio Felipe VI. «Los hechos de estas últimas semanas, en Ceuta y, en cierta medida, aquí en Melilla, nos recuerdan la importancia de seguir trabajando unidos», apuntó el Rey, quien dijo que las discrepancias «deben ir siempre de la mano de la unidad institucional y la búsqueda del entendimiento, que es garantía de estabilidad y la mejor fórmula para un trabajo eficaz».
«Todas las instituciones, empezando por la Jefatura de Estado, debemos trabajar siempre con esa misma conciencia del bien común. Eso piden y en eso confían los ciudadanos. Desde esa posición quiero trasladaros un mensaje de presente y de futuro. Aunque sea una obviedad, es importante reafirmarla: Melilla es España y Melilla es Europa», añadió Felipe VI, quien remarcó que la frontera de Ceuta y Melilla «es frontera de la Unión». «Una frontera única, que no distingue flancos ni puntos cardinales, pues se basa en un acervo compartido de derechos, libertades y responsabilidades ciudadanas. Cualquier amenaza a la frontera de un estado miembro lo es, por tanto, al conjunto de la UE», abundó Su Majestad.
Para Felipe VI los españoles somos «miembros orgullosos» de una Unión que cree firmemente en el imperio de la ley y en la dignidad de la persona. «Es un estándar muy alto, fruto de un camino largo y difícil. Pero que nadie confunda esas convicciones con debilidad. Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades», afirmó el monarca.
«Nunca dejéis de creer en el futuro de Melilla, porque detrás de ese futuro estamos todos. Está toda España y está una Unión que reúne 27 estados democráticos»
De este modo, invitó a todos los melillenses a «seguir pensando en clave de futuro, con optimismo y alegría». «El porvenir de esta ciudad lo hacéis cada vez que os reunís, participáis en la vida pública, abrís las tiendas, los mercados, los colegios y cuidáis unos de otros. Nunca dejéis de creer en el futuro de Melilla, porque detrás de ese futuro estamos todos. Está toda España y está una Unión que reúne 27 estados democráticos», defendió el Rey de España con un «compromiso firme con el crecimiento social, económico y cultural».
En este sentido, Felipe VI remarcó que Melilla es, como en Ceuta, donde empieza España y donde empieza la UE; donde África y Europa se tocan, y donde dos reinos, España y Marruecos, deben «velar siempre por construir y preservar una relación de buena vecindad, que mire por un futuro de provecho mutuo a través de la paz, la seguridad, la estabilidad y la cooperación». «Eso exige confianza y responsabilidad, basadas en la buena fe. Lo creo posible y deseable, merece la pena trabajar y abogar por ello, y a ello nos debemos comprometer todos», lanzó el Rey como mensaje a Marruecos.
«Tenemos todo el derecho para proclamar que Melilla es España. Aquí comienza España y Europa. Eso fue refrendado en la resolución del Parlamento Europeo. Melilla debe estar cada día más encaminada a Europa», dijo el presidente Juan José Imbroda cuándo entregó las llaves de la ciudad al Rey en el Palacio de la Asamblea.
La palabras de Felipe VI fueron un bálsamo para aquellos que recibieron a Sus Majestades, que aterrizaron a las 11.45 horas en Melilla en helicóptero procedente de Ceuta, donde habían pasado la noche. Su llegada a la Plaza de España fue una explosión de júbilo sin discriminar credos y ni culturas. Ya en Ceuta el día anterior fue una baño de masas. En Melilla no iba a ser menos. La ciudad se volcó y acogió a los Reyes como símbolo de la raíces más profundas de esta sociedad. «Da estabilidad a esta ciudad después todas las reivindicaciones soberanistas de Marruecos», decía Mustafá Al-Uch, que mostraba una foto orgulloso dando la mano a Don Juan Carlos hace 19 años.
«Estamos impresionados por todo lo que hemos visto y vivido en Ceuta. Pero estamos también esperanzados, y agradecidos, por el temple que están demostrando los ceutíes»
«Ellos es la primera vez que vienen y este es el mejor momento, dadas las circunstancia y las tensiones que existen con Marruecos. Es buen momento para reivindicar la españolidad», afirmaba Ignacio García, que desde muy temprano guardaba sitio con su madre, Catalina de Arcos. «Esto es España. Y no sentimos muy españoles. Los Reyes tienen que venir más a estas tierras, para que haya un equilibrio entre los países con una relación de respeto y sin sumisión», añadía De Arcos.
Pancartas de colegios y caras jóvenes esperando a ver a los Reyes. Los colegios cortaron a esa hora las clases para favorecer la asistencia de los más jóvenes. «Vengo para ver al Rey, para que apoye a Ceuta y melilla tras la invasión. Reconforta saber que tenemos su apoyo», apunta Alba Rodríguez, que lleva una camiseta reivindicando la españolidad de las dos Ciudades Autónomas.
Los jóvenes se volcaron con la visita Real a Melilla. «Le quiero entregar un retrato a los Reyes. Nos hace ilusión que venga a Melilla, para que sea más reconocida. La ciudad siempre está en un segundo plano. Solo se habla de nosotros cuando ocurre algo en la frontera», apunta Nihad Driss, que portaba dos retratos de los monarcas con dos cartas cariñosas de una joven amante del arte. Los retratos fueron recogidos por la Reina Letizia con cariño.
La misma cercanía que la visita al colegio Pintor Eduardo Morillas, donde la Reina llegó a acunar a los bebés que estaban en la valla esperando a cruzarse un segundo los monarcas. «Este viaje a Ceuta y Melilla estaba pendiente desde hacía demasiado tiempo. Pero en todo caso demuestra una vez más lo importante que es para la Corona estar, estar presente lo más posible por todo el país, en sus comunidades, ciudades y pueblos», remarcó Felipe VI.
«Por eso nos emociona hacerlo hoy aquí en Melilla y ayer [por el martes] en Ceuta: pasear por sus calles y plazas, compartir estas horas, conversar con sus autoridades y vecinos; escucharos y sentirnos próximos a vuestros problemas, animándoos también ante el futuro», dijo el monarca en el discurso que cerró dos días de visitas a estas dos ciudades europeas en África, a las que dio «de corazón las gracias» por salir a recibirlos con tanto cariño.
Tolerancia y respeto
Los Reyes quisieron reconocer, especialmente, el compromiso y la dedicación de los servidores públicos de todas las Administraciones, que hicieron posible esta visita con su trabajo y que, sobre todo, velan a diario por el bien común en esta bellísima ciudad: por su seguridad, por sus servicios públicos, por su comercio y desarrollo económico, «y por la tolerancia y respeto entre credos, razas y culturas».
«Estamos impresionados por todo lo que hemos visto y vivido en Ceuta, una ciudad que aquí en Melilla sentís, por razones obvias, tan cercana. Sabemos que es mutuo. Pero estamos también esperanzados, y agradecidos, por el temple que están demostrando los ceutíes. Hablé allí de la importancia de preservar ese clima de civismo; de seguir haciendo las cosas bien en términos de convivencia, sobre todo en momentos complejos como los actuales», añadió el Rey.
De hecho uno de los puntos claves de esta doble visita fue el momento en el que los Reyes rindieron homenaje a la memoria de los fallecidos en los salto a la frontera a finales de julio. En un acto en el cementerio musulmán de Sidi Embarek, Felipe VI y doña Letizia recordaron a aquellos que no consiguieron cruzar en las avalanchas y cuyos cadáveres han tenido que ser enterrados en España porque Marruecos no aceptó la repatriación.
Source – ABC News

