Cuatro ciudades resaltan sus logros para soportar el exceso de calor en sus calles
“Estos dos últimos veranos ha cambiado por completo la percepción en las escuelas y talleres para adultos, vemos cómo ha cambiado absolutamente la percepción de la ciudadanía. Hacemos un trabajo de divulgación y notamos mayor aceptación”. Cecilia Ribalaygua, corresponsable del plan de Santander para adaptarse al cambio climático, incide en el factor clave que más moviliza a la ciudadanía: el bochorno afecta a los vecinos de manera directa, con más muertes y síntomas en olas de calor, noches más tórridas y peores condiciones laborales y vitales. Por eso los vecinos escuchan a los urbanistas, geógrafos, ingenieros medioambientales y físicos que modulan las calles y plazas para que el ascenso de la chicharra sea más llevadero. La temperatura media en Santander subirá por ejemplo este siglo entre 1,3 y 3,8 grados, según los científicos.
Source – elpais.com

