Quién es Cristian Corvillo, el implicado en la trama de Ábalos que fotografió a Sánchez comiendo paella en campaña

LO ESENCIAL

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Cristian y Rubén Corvillo son investigados por la Guardia Civil por su vinculación con la trama de corrupción del ‘caso Koldo’ y el empresario Víctor de Aldama.

Cristian Corvillo fue chófer y asistente de Pedro Sánchez durante las primarias socialistas de 2017 y autor de la famosa foto del presidente comiendo paella en campaña.

Rubén Corvillo participó en sociedades ligadas a Aldama, utilizadas presuntamente para canalizar contratos de mascarillas y operaciones investigadas por blanqueo de capitales.

Los hermanos mantuvieron relaciones directas con José Luis Ábalos y Koldo García, e incluso un investigado acusa a Cristian de ofrecerle actuar como testaferro en la trama.

Cristian Corvillo ha pasado de ser un discreto militante del PSOE de Córdoba a ser señalado por la Guardia Civil por la trama de corrupción de Koldo García y José Luis Ábalos. ¿Pero quiénes son los Corvillo?

Rubén y Cristian Corvillo han formado parte de las filas del Partido Socialista y están siendo investigados en la misma trama. Mientras el primero fue concejal en Villalobos (Zamora), el segundo fue una figura de confianza de Pedro Sánchez durante las primarias de 2017 como su chófer y asistente.

Además, el pequeño de los hermanos mantenía vínculos empresariales con Víctor de Aldama, considerado el cerebro económico del entramado.

Los hermanos mantenían un perfil bajo hasta la detención del mayor. Hoy, Cristian Corvillo continúa como militante socialista sin peso orgánico y centrado en sus empresas de gestión residencial y cuidados. Rubén, por su parte, mantiene sociedades que estuvieron vinculadas a Aldama, aunque asegura que muchas de ellas nunca tuvieron actividad real.

Ambos niegan haber participado en irregularidades, pero su nombre aparece en el sumario del caso Koldo, una investigación que sigue abierta y que podría derivar en nuevas imputaciones.

Los hermanos en la trama

La UCO sitúa a Cristian y Rubén Corvillo como dos de los militantes socialistas que mantuvieron relaciones personales y profesionales con la red que presuntamente cobró comisiones ilegales por contratos de mascarillas durante la pandemia.

Rubén, a través de su empresa Gestión de Proyectos Integrales y Servicios Profesionales SL, llegó incluso a pagar el aval que permitió a Aldama obtener la cesión gratuita de dos edificios municipales en San Roque (Cádiz) para explotarlos como hoteles durante 40 años sin canon, un negocio extraordinariamente ventajoso.

Ese movimiento empresarial fue clave para que Aldama accediera a la explotación del Edificio Rafael Alberti y la casa natal de Juan Luis Galiardo, convertidos en un hotel boutique y apartamentos de lujo.

La foto de la paella

Cristian Corvillo fue descrito por antiguos miembros del PSOE cordobés como “el Koldo en Andalucía” durante las primarias de 2017. Igual que el asesor navarro, Corvillo actuó como chófer y asistente de Pedro Sánchez en numerosos desplazamientos por Córdoba y otras provincias andaluzas.

El actual presidente del Gobierno no fue la primera opción de apoyo, sino que el cordobés apoyó en un primer momento la candidatura de Eduardo Madina frente a la de Sánchez y después la de Susana Díaz. Finalmente, acabó siendo uno de los más allegados al candidato.

De aquella etapa procede la célebre fotografía en la que se ve a Sánchez comiendo una paella en plena ruta de campaña. La imagen, tomada por el propio Corvillo, se viralizó años después cuando se conoció que el autor estaba siendo investigado en el caso Koldo.

Su cercanía al entonces candidato fue tal que Sánchez le agradeció públicamente su “trabajo silencioso y desconocido”, situándolo en primera fila durante un mitin en Córdoba.

Ascenso en el partido

La trayectoria política de Cristian Corvillo no puede entenderse sin la figura de Luisa Ruiz, la exalcaldesa socialista de Peñarroya-Pueblonuevo que actuó como su auténtica mentora.

Corvillo entró en el PSOE local a raíz de la adjudicación municipal de la Ayuda a Domicilio, un contrato otorgado por Ruiz cuando aún gobernaba el municipio. A partir de entonces, ambos mantuvieron una estrecha relación política que llevó a Corvillo a convertirse en su mano derecha dentro de la agrupación.

Sin embargo, la caída de Ruiz —imputada primero y finalmente condenada a 10 años de prisión por prevaricación, fraude de subvenciones, falsedad documental, tráfico de influencias y malversación en el conocido caso Rocket— arrastró también a Corvillo, que intentó sucederla mediante una asamblea irregular que la dirección provincial del PSOE anuló.

Ese episodio desencadenó su expediente de expulsión, aunque años después, con la victoria de Pedro Sánchez en las primarias, el expediente desapareció misteriosamente con la victoria de Sánchez en las primarias y Corvillo recuperó su militancia.

Aunque nunca ocupó cargos públicos relevantes, Cristian logró una notable influencia interna en el PSOE cordobés gracias a su relación directa con José Luis Ábalos y con la exvicepresidenta Carmen Calvo.

Fuentes del partido aseguran que presumía abiertamente de su amistad con Ábalos y que llegó a intervenir en la confección de listas electorales en 2019.

Tras la caída de Ábalos, Cristian perdió toda influencia.

Ese desplome alimentó un odio visceral hacia Santos Cerdán, a quien Corvillo responsabilizaba de su desgracia política. Según fuentes del PSOE cordobés, se refería a él con insultos como “el gordo”, “el gordo de mierda”, “el zampabollos” y repetía que algún día quería verlo caer.

Actualmente, Cristian mantiene un cargo menor como vicesecretario de la Agrupación Socialista de Ciudad Jardín, aunque su influencia se ha reducido drásticamente desde la caída de Ábalos.

Socio empresarial de Aldama

El hermano menor, Rubén, ha tenido un papel más empresarial que político. Fue concejal socialista en Villalobos (Zamora), pero su relevancia en la investigación proviene de sus sociedades compartidas con Aldama y sus socios, conocidos como “los cuatro mosqueteros”.

Entre 2020 y 2022, Rubén entró en el accionariado de varias empresas vinculadas a Aldama, algunas de ellas utilizadas para canalizar contratos de mascarillas por los que la trama facturó más de 53 millones de euros.

Participó en compras cruzadas de acciones, constitución de sociedades y operaciones que la UCO considera sospechosas de blanqueo de capitales.

Incluso adquirió un vehículo procedente de un lote comprado por Aldama, aunque la investigación señala que no existe contrato ni rastro bancario que justifique la operación.

Los informes policiales recogen que Cristian coincidió en varias ocasiones con Koldo García entre 2019 y 2021, especialmente en actos oficiales del Ministerio de Transportes.

La primera reunión documentada tuvo lugar en Málaga, durante una conferencia internacional sobre pesca ilegal en la que participaba Ábalos.

Estas coincidencias, sumadas a las relaciones empresariales de Rubén, han llevado a los investigadores a considerar a los hermanos Corvillo como piezas periféricas pero relevantes en la expansión territorial de la red.

Por su parte, un testimonio parte de la instrucción del ‘caso Koldo’, cuando José Fernández Rosado, otro de los investigados, declaró ante el juez Santiago Pedraz que Corvillo le había ofrecido convertirse en testaferro de una empresa vinculada a la trama.

La oferta, que implicaba poner el nombre de Fernández Rosado al frente de una sociedad para ocultar la identidad de los verdaderos gestores, encaja con el patrón de opacidad y movimientos mercantiles que la UCO atribuye a la red investigada.

Source – Elespanol