UGT y CC.OO, convocarán huelga general por la vivienda el 11 de noviembre
La huelga general por la vivienda ya tiene fecha: el miércoles 11 de noviembre, según han acordado esta mañana los sindicatos. El anuncio formal se realizará tras la reunión que mantendrán esta tarde UGT y CC.OO. con el Sindicato de Inquilinas, y las autonómicas … GIG, el sindicato vasco abertzale LAB y ELA. A la protesta no se sumarán ni los funcionarios, ni USO ni Fetique, la patronal de grandes almacenes como El Corte Inglés, Alcampo o Leroy Merlín. Consideran que la movilización tiene «connotaciones políticas».
La huelga se produce apenas dos semanas y media antes de las elecciones generales y a un día de que arranque la campaña electoral, circunstancia que ha dado pie a duras críticas por parte de la patronal y por los sindicatos que no secundarán el paro. La organización que dirige Antonio Garamendi ha avisado de que es una iniciativa «inadmisible», ha cuestionado su encaje legal al no tener «naturaleza laboral» y también han advertido de que sus servicios jurídicos estudiarán las acciones legales que consideren oportunas.
La vivienda es uno de los motivos sindicales para convocar la movilización, pero también la exigencia de un pacto de rentas a la patronal con subidas de hasta el 7%. Como ya adelantó ABC, no hay precedentes de que el mismo día en el que se convocan unas elecciones generales, los sindicatos convoquen una huelga general y la del próximo 11 de noviembre rompe una racha de 14 años sin un paro general, de más de dos décadas de paz social. Las dos últimas huelgas se convocaron en el primer año del Gobierno de Mariano Rajoy en 2012, una contra la reforma laboral aprobada en marzo de ese mismo año y la segunda fue en diciembre, se convocó a nivel ibérico (también en Portugal) y se planteó de forma genérica contra las políticas de austeridad aplicadas en ambos países. Ni una ni otra huelga tuvieron un seguimiento significativo tras la pérdida de músculo de las dos centrales de clase.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha contado con el apoyo de los sindicatos desde que aterrizó en La Moncloa. No han cuestionado prácticamente ninguna de sus medidas y se han mantenido callados frente a la escalada de los precios, los bajos sueldos o la inestabilidad laboral. El de Sánchez es primer Gobierno desde los tiempos de Felipe González que no ha sufrido ninguna huelga general. El histórico dirigente socialista tuvo que hacer frente a cuatro (1985, 1988, 1992 y 1994) después de que UGT rompiera los lazos con el partido hermano por reformas como la de las pensiones. El 14-D, la del 88, fue convocada contra la política económica y el plan de empleo juvenil, logró parar el país y obligar al Gobierno rectificar.
Con José María Aznar se convocaron dos huelgas, una de ellas en 2002 por la reforma del desempleo, y con José Luis Rodríguez Zapatero los sindicatos salieron a la calle en 2010 tras el que aún es considerado como el mayor tijeretazo al gasto de la historia de la democracia por el gasto desbocado, que incluyó recorte en el sueldo de los funcionarios, del que aún no se han recuperado, y congelación de las pensiones. En 2012 a Mariano Rajoy le convocaron otras dos huelgas.
Agitar las calles y las empresas
La propuesta de la huelga general partió de los movimientos que reclaman reformas en vivienda, como el Sindicato de Inquilinas. El pasado 2 de octubre hicieron público un manifiesto junto con otros sindicatos minoritarios para preparar la movilización que llevó a la acampada en la Puerta del Sol. Han agitado las calles, pero para agitar las empresas necesitaban a los sindicatos, que finalmente en una huida hacia adelante insólita se han sumado a la huelga de 24 horas.
Detrás de reclamar viviendas dignas está también la exigencia sindical a la patronal de un pacto salarial que recoja incrementos salariales entre el 4% y el 7% para el periodo 2026-28, cláusulas de revisión salarial por la inflación y cláusulas para facilitar el acceso a la vivienda. El 31 de diciembre pasado concluyeron los tres años de vigencia del V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) y no ha sido posible abrir negociaciones para lograr un VI para el periodo 2026-2028 son nulas. La falta de confianza ha estado detrás de que hoy las empresas no cuenten con una guía con las recomendaciones para negociar en los convenios colectivos. Como ya informó este diario, la patronal se queja de la campaña de descalificaciones recibidas por parte de los secretarios generales de UGT y CC.OO., por no respaldar los cinco pactos suscritos por ellos con el Gobierno sobre riesgos laborales, permisos por fallecimiento, rebaja de la jornada, la reforma del desempleo o las subidas del salario mínimo durante estos años.
Source – ABC News


