Nuevos indicios de cámaras ocultas en la tumba de Tutankamón: ¿el sepulcro de Nefertiti?
«Tenemos algo aquí», aseguró Mamdouh El Damaty, por entonces ministro de Antigüedades egipcio, en una entrevista que concedió a ABC en El Cairo en 2015. Los análisis de radar en la tumba de Tutankamón apuntaban al «90%» a la existencia de unos espacios … vaciós tras la cámara funeraria del faraón niño. El egiptólogo británico Nicholas Reeves estaba convencido de que se trataba de la sepultura de la célebre reina Nefertiti. El Damaty se mostraba más cauto, aunque aseveró a la periodista Alicia Alamillos que «sea o no Nefertiti, se reescribirá la historia de la tumba de Tutankamón». Once años después y tras nuevos estudios, el arqueólogo de la Universidad Ain Shams (El Cairo) defiende con más datos que existe «un complejo oculto» de corredores y habitaciones más allá de la cámara funeraria de Tutankamón, que data de antes del entierro del joven faraón de la Dinastía XVIII y que «cada vez apunta más hacia una conexión con la familia real de Amarna y el círculo inmediato de la corte de Akenatón».
De confirmarse, no solo representaría «el descubrimiento más importante del Valle de los Reyes desde el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en 1922; potencialmente podría figurar entre los más trascendentales descubrimientos arqueológicos de la era moderna», añade El Damaty en el ‘Documento Ocasional nº8’ del Proyecto de las Tumbas Reales de Amarna (2026) titulado ‘Una revisión arqueo-geofísica y evaluación de la estructura y morfología de la tumba de Tutankamón (KV 62)’, que firma junto a Abbas Mohamed Abbas, George Ballard y Nicholas Reeves.
Desde que se planteó la hipótesis por primera vez en 2015, se han llevado a cabo siete importantes campañas y exámenes de campo geofísicos en el interior y los alrededores de la tumba de Tutankamón, conocida como KV 62, que culminaron con las más recientes investigaciones en 2023 y 2024 del Instituto Nacional de Investigación Astronómica y Geofísica de Egipto. Se ha analizado el espacio con radar de penetración terrestre (GPR), imágenes térmicas, tomografía de resistividad eléctrica (ERT), microgravimetría, cartografía geológica y se han realizado análisis arquitectónicos, decorativos y textuales detallados.
Aunque los investigadores admiten que aún no ha llegado a una conclusión definitiva, la suma de los datos sugiere la existencia de al menos una estancia de almacenamiento más allá del muro oeste de la cámara de Tutankamón y una continuación del complejo funerario tras su muro norte, que se extiende unos 25 metros. Es probable, a su juicio, que haya varias cámaras conectadas entre sí y a la KV 62 por pasadizos que en la antigüedad se rellenaban deliberadamente de escombros.
«La decisión de si se inspeccionarán las supuestas cámaras, a pocos metros de la tumba existente, está en manos del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto», señala Ballard a ‘Nature‘. Si se aprueba, el ingeniero y presidente del Grupo GBC, una consultora internacional de geofísica, señala que en noviembre podrían comenzar las perforaciones para introducir aparatos en miniatura equipados con cámaras.
Anomalías tras la tumba
El estudio revisado por pares, que se acaba de publicar en línea, es el más reciente desde que Reeves lanzara la idea de la existencia de cámaras ocultas tras la tumba de Tutankamón. Gracias a la réplica digital realizada por la empresa española Factum Arte, el egiptólogo británico detectó unas finas hendiduras en la pared norte de la KV 62 que le llevaron a pensar que fue construida por los antiguos egipcios para sellar y ocultar otra sala. Tras ella se aventuró a defender que podría encontrarse la tumba de Nefertiti.
Según su hipótesis, tras la inesperada muerte de Tutankamón a los 19 años se modificó con urgencia una tumba ya excavada en el Valle de los Reyes mucho mayor, la de la ‘gran esposa real’ de Akenatón. Eso explicaría el pequeño tamaño de la sepultura en comparación con el resto de tumbas, que ya desconcertó a Howard Carter.
Desde entonces se ha discutido esta sugerente teoría, que cuenta con detractores como el exministro de Antigüedades egipcio Zahi Hawass. En una entrevista con ABC, el gran ‘pope’ de la egiptología, enfrentado desde hace décadas con Reeves, aseguraba que «se hicieron pruebas con todo tipo de tecnologías de radar y no encontraron nada».
Posible disposición de las cámaras funerarias propuestas más allá de las paredes norte y oeste decoradas de la cámara funeraria de Tutankamón, publicada en el estudio.
(Grupo GBG)
Los nuevos sondeos con georradar del Instituto Nacional de Investigación Astronómica y Geofísica de Egipto, analizados por Ballard junto a los datos disponibles de estudios anteriores, revelan la existencia de un corredor de dos metros de ancho, repleto de escombros, que se aleja de la cámara funeraria, según este experto. El presidente de GBG cree que los equipos anteriores lo pasaron por alto porque buscaban un gran hueco justo detrás de los muros norte y oeste.
Los investigadores han recurrido también a un estudio de microgravimetría -técnica mide microvariaciones en la atracción gravitatoria en la Tierra- para investigar el área alrededor de la tumba. Los datos de más de 1.200 lecturas en 35 metros cuadrados muestran lo que podrían ser cámaras artificiales ya que son «estructuras con ángulos rectos, de baja densidad, y curiosamente paralelas en sus ejes a la pared norte».
Ballard también destaca en ‘Nature’ una ‘anomalía 7’ particularmente intrigante, una zona de baja densidad que alberga en su interior un área de alta densidad de forma cuadrangular. «Sugiere que esta característica podría ser una cámara llena de objetos, aunque admite que está «explorando los límites de la detección»», señala la revista.
El nuevo estudio está despertando gran interés, aunque otros expertos consideran que es pronto para alcanzar respuestas concluyentes. Peter Styles, geofísico de la Universidad de Keele (Reino Unido), señala a ‘Nature’ que la presencia de cámaras a la vista de los estudios de microgravimetría le parece «plausible». Christopher Gaffney, arqueólogo y especialista en georradar de la Universidad de Bradford, ve «fascinante» el estudio, aunque cree que no aporta suficiente información para llegar a conclusiones definitivas.
Los arqueólogos, por su parte, debaten qué albergarían esas supuestas cámaras ocultas tras la tumba de Tutankamón. Reeves sostiene que las anomalías en la estructura de la tumba y en la decoración y los textos de la KV 62 apuntan a la buscada tumba de Nefertiti, madre del faraón niño. Para el egiptólogo español José Ramón Pérez-Accino, profesor de la Universidad Complutense de Madrid, «la posibilidad de la hipótesis de Reeves es muy seria, muy bien argumentada y digna de tenerse en cuenta». Si el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto aprueba la propuesta de El Damaty y sus colegas para perforar unos pequeños agujeros de unos 7 centímetros en la cámara funeraria, tal vez los minitractores equipados con cámaras de 360 grados desvelen al fin uno de los mayores misterios sin resolver del Antiguo Egipto.
Source – ABC News


