Muere a los 52 años el director chileno Sebastián Lelio, ganador del Oscar

Fernando Muñoz

06/11/2026

Actualizado a las 21:43h.

El cineasta chileno Sebastián Lelio ha fallecido este viernes a los 52 años. Un temprano adiós a uno de los cineastas iberoamericanos más reconocidos y reconocibles, que logró el Oscar a mejor película internacional en 2018 con ‘Una mujer fantástica’, con la que también ganó el Goya y arrasó en los Platino. Un retrato delicado pero poderoso de una mujer transexual que lo consagró en el panorama internacional, una puerta que ya había derribado antes con ‘Gloria’, que él mismo adaptaría años después en Hollywood junto con Julianne Moore y John Turturro.

«Con mucha tristeza comunicamos el fallecimiento por motivos de salud del cineasta chileno Sebastián Lelio», lamentó su familia en un comunicado. «Estamos atravesando un momento de mucho dolor y su recuerdo permanecerá para siempre entre nosotros. Fue una hermosa persona que aportó a la cultura chilena en grandes momentos de su historia», añadía el escrito, publicado por su pareja, la actriz y directora chilena-alemana Amalia Kassai.

Sebastián Lelio fue un habitual de los festivales españoles y de nuestra cartelera, donde el público cinéfilo reconocía de sobra su trabajo. Igual que en la industria británica y de Estados Unidos, donde fue reclamado después de demostrar sobradamente su capacidad para escribir y filmar historias que giraban en torno a las relaciones familiares, la identidad y la naturaleza humana. Así lo acreditan sus primeros trabajos como ‘El año del tigre’, ‘Navidad’ o ‘La sagrada familia’. «Las películas no son buenas o malas, son fuertes o débiles. Lograr hacer algo que tenga fuerza es lo difícil, y no hay recetas, cada vez se parte de cero», dijo en entrevista con ABC en 2017.

Llegarían después las grandes figuras, los nombres que suelen eclipsar a los cineastas de Hispanoamérica que aterrizan ante elencos internacionales. A sus órdenes se pusieron Rachel Weisz en ‘Disobedience’ (2017), la ya mencionada Julianne Moore o Florence Pugh en ‘El prodigio’ (2022). Precisamente esta última fue su película internacional más portentosa, de mano de Netflix, donde viajaba a la campiña irlandesa del siglo XIX para llenarse los pies de barro y negritud en un juego de metacine en el que volvía a deslumbrar con su sentido de la estética y su mirada libre de prejuicios al universo de la mujer.

Porque durante su carrera, esa que la enfermedad ha cercenado este viernes, Lelio puso a las mujeres en el centro de sus historias. Ellas fueron las protagonistas de la casi totalidad de sus películas. «Yo he hecho estas películas siguiendo una intuición porque me moviliza, me conmueve, me emociona el hecho de explorar, examinar, defender, estar a ratos de su lado, verlas caer, verlas levantarse… Hay algo ahí que me hace clic», contaba Lelio en estas páginas sobre su aproximación al universo femenino a través de su lente y su pluma de guionista.

Una vida intensa

Lelio fue, entre otras muchas cosas, una persona en constante movimiento. Lo traía de cuna. Nació en Argentina pero a los dos años sus padres se mudaron a Chile, donde estuvieron viviendo en varias ciudades. Se irían después a Estados Unidos para, con el tiempo, regresar al que ya era su hogar. En aquel Chile se desarrolló como director y desde allí, desde aquel alargado rincón a la falda de los Andes, enseñó que se podían hacer grandes películas que hablaran al mundo. Y siempre buscando nuevos horizontes. Porque en 2013, después de triunfar en la Berlinale con ‘Gloria’, se quedó en Berlín, donde conoció a la mujer que 13 años más tarde tendría que anunciar la muerte del cineasta en su apartamento de Las Condes, de Santiago de Chile.

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A Chile había vuelto Lelio a rodar ‘Poeta chileno’, basada en la novela del escritor Alejandro Zambra, de nuevo sobre las relaciones entre un padre y un hijo (como ‘La sagrada familia’). Los medios locales habían anunciado el inicio de rodaje en septiembre, hace solo un par de meses. El año pasado había estrenado en Cannes, fuera de competición, ‘La ola’, quizá su película más ambiciosa en cuanto a presupuesto y riesgos. Oti Marchante la describió así a su paso por el Festival: «Es un drama juvenil, es un musical complicado y es una historia de feminismo radical, y todo ello mezclado en una puesta en escena que apabulla por su ambiente, por su cámara y por la entrega de cientos de chavales que llenan de baile y consignas la pantalla. La historia alude a una situación real, un estallido de protestas y manifestaciones en el campus universitario contra el acoso y abuso de profesores (y alumnos) a las estudiantes».

Su muerte temprana, apenas 52 años, deja una filmografía truncada, con todavía muchas historias que narrar. Porque Sebastián Lelio tenía en su mirada una cámara con la que buscaba historias capaces de sacudir a los espectadores. Sus personajes nunca fueron tópicos y, si había arquetipos, era para romperlos. Su nombre queda para siempre en los fotogramas de la cinematografía chilena, donde destacó junto a una generación que supo saltar los Andes para llegar a todos los rincones, nombres como Pablo Larraín, Matías Bize, Andrés Wood o Maite Alberdi que hoy lamentarán la pérdida de uno de los más talentosos creadores de historias en español.

Source – ABC News