Los ceutíes miran con alivio y recelo el adelanto electoral
Hace más de una década que Antonio, de 49 años, no acude a las urnas que deciden el futuro de su país. Desde hace tiempo, desconfía de partidos que no dan lo que prometen. A punto estaba de embarcar en el ferry que le llevaría … de vuelta a Ceuta cuando se ha enterado de que el Ejecutivo, a través de una comparecencia sin preguntas de Pedro Sánchez, ha adelantado las elecciones antes de consumir la legislatura. Y esta vez, reflexiona, sí votará. Lo hará porque considera que su ciudad necesita una regeneración del Gobierno, alguien que se plante. «O se va el Gobierno, o Ceuta muere», sentencia.
Antonia, también ceutí, ha recibido la noticia en la oficina, donde las seis empleadas que a las 9 de la mañana comenzaban su turno aguardaban pendientes de las declaraciones del todavía presidente. «Todos hemos dicho que menos mal, que ya era hora. La reacción general es que estábamos deseando que pasara esto, porque lo que tenemos es un desgobierno, sin presupuestos y con los socios en contra», asegura, en conversación telefónica con este periódico. «Y, desde Ceuta, viéndonos en este prisma, lo que queremos es un cambio, a ver si se soluciona la situación que tenemos», añade, sobre las conversaciones que en su trabajo ha suscitado la comparecencia.
Recibían también la noticia en el mercado de abastos del centro de la ciudad, donde los hosteleros todavía lloran las pérdidas. Allí ha corrido una compañera a decirle a Anissa, que trabaja en el servicio de limpieza de las instalaciones, que las elecciones se adelantarían al próximo 29 de noviembre. Para ella, una mujer musulmana y madre de dos hijos, que además vive en una de las barriadas más afectadas, que los españoles voten «es una puerta abierta para que se normalice todo y el Gobierno tome acción». «Me parece bien, pero nos da un poco de miedo porque no sabemos por dónde va a salir», asegura.
En los grupos de WhatsApp de vecinos han pasado la mañana siguiendo comparecencias y enviándose declaraciones entrecomilladas o reacciones al anuncio del líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, o del de Vox, Santiago Abascal. Entre ellos, se informan de comparecencias, de qué político aparece en cada televisión y recuerdan en sus mensajes lo sucedido en el volcán de la Palma, en la DANA de Valencia o en el trágico accidente ferroviario de Adamuz. En todo ello aluden a Pedro Sánchez como presunto culpable, si no del hecho en sí, de una posterior inacción.
La avalancha migratoria de la que fueron testigos el pasado julio ha cambiado sus vidas. Anissa, por ejemplo, era votante del PSOE, «y ya nunca más». Su negativa al partido, tras haber sido el receptor de sus papeletas durante años, es flagrante. Pero la influencia de lo ocurrido trasciende lo político y se enquista en lo personal. Antonio visitaba con frecuencia Marruecos y ya no volverá «a pisarlo en lo que queda de vida», incluso cuando alquiló en sus costas una casa durante un año y recorrió varias de sus ciudades. Son decisiones que toman porque ambos sienten su tierra «abandonada». «Los comercios, la hostelería, todo se ha venido abajo. No sabe lo que ha hecho a Ceuta», dice Anissa.
«Lo que ha dejado al pobre presidente que venga…», añade. Tampoco quieren que el líder socialista pase por allí. Ni junto al Rey, que los visitará el próximo día 13, tras la celebración del Día de la Hispanidad, ni en su ausencia. Lo demuestra la recepción a las apariciones de los ministros de su Ejecutivo, que con cada visita son diana de abucheos, porque «antes y durante lo ocurrido no hicieron nada», relata Antonio. Ahora, se preguntan qué llegará después. Tras el adelanto, las elecciones podrían suponer la continuidad de la actual coalición o, por el contrario, la llegada de un gobierno de derechas. «Siento que tengo una responsabilidad, pero sé que me van a fallar», admite el ceutí.
La visita del Rey
Antonia volvió anoche a la ciudad de unas vacaciones en las que intentó desconectar pero que pasó «siempre mirando el móvil, porque no puedes dejar de mirar cómo va todo». Desde otra parte del mundo ha seguido los múltiples desalojos en la playa de El Trampolín, que considera, como también lo hacen el resto, un lavado de cara frente a la visita del Rey. En Ceuta, al llegar esta medida dos meses después de la entrada masiva, tienen la sensación de que con ello se pretende cuidar la imagen internacional para evitar la fotografía de un jefe de Estado en una playa llena de inmigrantes que llevan meses malviviendo al raso y en condiciones insalubres.
Creen también que su visita, aunque es bien recibida, llega con retraso. «Debería haber venido desde el primer momento o dar más muestras de preocupación pública. En todo caso, celebro que venga», afirma Antonio. «Tendría que haber dado un puñetazo sobre la mesa y plantarse aquí con o sin autorización del Gobierno, pero si que venga el Rey supone que limpien, bienvenido sea», dice la de su mismo nombre. «Es otro paso grande, un tirón de orejas a Marruecos», sentencia Anissa.
Mientras, en la ciudad se reubican menores en los campamentos y otros tantos inmigrantes se marchan de El Trampolín a la frontera. En las barriadas, como Benzú o El Príncipe, los vecinos cuentan que «está lleno, hay en muchísimas casas de gente que los acoge de buena voluntad o cobrando». «Nos da mucha pena porque ves niños chicos sin comer en la calle, con las lluvias de arriba a abajo sin saber donde ir. Nunca había visto la ciudad tan sucia», asegura Anissa. Ella aprovecha cada oportunidad para recordar su barriada. En El Príncipe Alfonso todavía quedan gran parte de los inmigrantes, que buscan allí cobijo, alejados de un centro que los vecinos cuentan que ya se ve más vacío.
Source – ABC News


