Feijóo: «No traicionaré la confianza de los españoles»
El lema del PP ante esta nueva convocatoria electoral -“por fin”- estaba muy pensado. A lo largo de la legislatura Alberto Núñez Feijóo ha pedido en distintas ocasiones un anticipo de las elecciones generales. Los casos de corrupción que rodean a Pedro Sánchez han sido, … quizá, el principal motivo de ese reclamo. Por eso, cuando el presidente del Gobierno abrió la puerta el jueves por la noche a esa posibilidad, justo antes de la votación de los decretos ley sobre vivienda con aquel mensaje -“ha llegado la hora de la verdad”, escribió en sus redes sociales- en Génova se encendieron las alarmas.
No hubo un comité de crisis como tal, pero el equipo del líder de la oposición estuvo trabajando todo el fin de semana en varios escenarios. El secretario general, Miguel Tellado, se reunió con su equipo -el de Organización, el que mantiene engrasado el partido- el domingo por la tarde en la sede. Y el mismo domingo el discurso de Feijóo -si se confirmaban las elecciones- quedó escrito. También el video que lanzaron en las redes sociales enarbolando ese “por fin”, convencidos de que una inmensa mayoría de la sociedad comparte ese alivio: se votará el 29 de noviembre.
Feijóo llegó pronto el lunes a la sede nacional, estuvo reunido con su núcleo duro en el despacho y siguió la comparecencia de Sánchez acompañado de su guardia pretoriana, Tellado incluido, buena parte del equipo del secretario general, y Juan Bravo. En una sala de la sede nacional, con una pantalla que presidía la habitación, asistieron al anuncio que durante tanto tiempo esperaron. El líder del PP bajó a la comparecencia ante los medios de comunicación entre aplausos del comité de dirección, que se reuniría poco después.
En su intervención dejó claras varias cuestiones capitales. “Espero poder decir dentro de 54 días que ya no existe el muro”. La declaración de intenciones fue evidente. Feijóo ha basado buena parte de su oposición a Sánchez en estos tres años apelando al fin del muro, de la división entre españoles, del “unos contra los otros”, de las dos Españas que el propio presidente inauguró en su discurso de investidura. Y ese será el eje de su política si llega a gobernar, según declaran sus colaboradores más cercanos.
En su comparecencia repitió en varios momentos ese lema “por fin” para apelar al momento que afrontará España en las próximas semanas: “Por fin España dirá lo que piensa, por fin volverá a hablar una mayoría. No decidirán unos pocos. Por fin podremos cerrar este tiempo y abrir uno mejor”. El líder del PP planteó la convocatoria de noviembre como la oportunidad final, la que tantos estaban deseando, para acabar “con una negra etapa”. “Son unas elecciones entre la corrupción y la decencia; entre la decadencia y la prosperidad; entre un Gobierno que solo aspira a sobrevivir o un país que piensa en su futuro”.
Lona que ha desplegado el PP en Génova.
(PP)
En lo que pudo ser el primer gran discurso de la precampaña, el líder de la oposición asumió también los riesgos que están encima de la mesa. En el PP saben que uno de los retos en esta campaña será convencer a muchos electores -fundamentalmente en la derecha- que dudan de la contundencia de sus actos. Que no están seguros de si realmente derogará las leyes prometidas, acometerá las grandes reformas pendientes. Lo asumió, precisamente, cuando dijo lo siguiente: “Soy consciente de la dimensión del trabajo que hay que hacer. No me temblará el pulso. No traicionaré la confianza de los españoles”.
El concepto de “reconstrucción nacional” fue, quizá, la otra gran idea del discurso. Feijóo insistió en que “el temor a la alternancia es un comportamiento profundamente antidemocrático” pero, apuntó, “tiene un antídoto infalible”. “Esta etapa aún no es pasado, pero está a punto de serlo si no nos confiamos”, zanjó, para mostrarse convencido de que la mayoría de los españoles quieren “pasar página”.
Se refería así a una ‘campaña caliente’ en la que dan por hecho movilizaciones en la calle de la izquierda y que el presidente volverá a agitar «el miedo a que la ultraderecha» llegue a la Moncloa, como ya hizo en 2023 y ha continuado repitiendo estos años. «Esta etapa aún no es pasado, pero está a punto de serlo si no nos confiamos».
Source – ABC News


