Maricarmen iba al bingo y otras historias de terror


La política puede llegar a ser mortalmente repetitiva. Los políticos se atienen a su mensaje y lo repiten semana tras semana. Los medios de comunicación plantean otros temas, pero siguen en buena parte la agenda que marcan desde el Gobierno o la oposición. De repente, ocurre un acontecimiento que no es nuevo, que ha ocurrido antes, y que por alguna razón despierta la atención de la gente y obliga a todos (políticos y medios) a cambiar de registro. Lo que parecía imposible antes se convierte en posible o probable.
Es lo que ocurrió con el desahucio de Maricarmen Abascal, de 87 años. Después de varios intentos, consiguieron echarla de su piso donde vivía desde que era una adolescente. Hubo una movilización para apoyarla, como la ha habido en otros casos similares. En esta ocasión, todos se sintieron concernidos y la política española dio un giro completo. El Gobierno de Sánchez se puso en marcha, también para ocultar su decepcionante balance en la política de vivienda. El PP no supo qué hacer y temió que las noticias sobre una anciana desconocida expulsaran la dieta informativa que más convenía a sus intereses. Sus apoyos mediáticos decidieron unos días después que debían hacer algo al respecto. Su plan consistía en cargar contra la víctima. Suena rastrero, pero ellos pensaban que sería efectivo. Tenían que acabar con el símbolo de una movilización que pensaban que podía favorecer a la izquierda.
Source – elDiario

