Con moras o arándanos: cómo dar un toque sorprendente a la quesada más tradicional

Pocas recetas son tan tradicionales como la quesada, un delicioso postre con una fórmula sencilla pero deliciosa. En ocasiones, las recetas de toda la vida dejan poco espacio para la innovación, pero hay variaciones que bien pueden reinventar un plato. Es el caso de los frutos rojos, con la capacidad de transformar una quesada por completo, aportando matices sorprendentes al sabor suave de este postre, gracias a su sabor ácido.

La quesada tiene como origen la comarca de los Valles Pasiegos, en Cantabria. Se trata de un postre que, de manera tradicional, tiene a la cuajada de la leche de vaca como ingrediente principal, pero que las adaptaciones modernas han sustituido por requesón o queso de Burgos. Sin embargo, la cuajada comercial es asequible en la mayoría de establecimientos, por lo que puedes preparar este postre respetando el espíritu de la receta original. El resultado es un postre suave, ligeramente dulce y con una textura muy cremosa a caballo entre una tarta de queso y un pudin.

Una vez lista, puedes esperar a que se enfríe completamente o disfrutarla templada, al poco de salir del horno. Precisamente, en esta temporada de otoño con las temperaturas que comienzan a descender una quesada templada, con los frutos rojos rompiendo en cada bocado, se vuelve todo un manjar. Un postre aromático, que alimenta todos los sentidos gracias su predominancia en nariz del limón y la canela. El resultado es un postre doblemente jugoso, dada la textura cremosa de la masa de quesada y la consistencia de los frutos rojos, que se reblandecen en el horno. La receta también es toda una delicia para la vista, puesto que tanto las moras como los arándanos le brindan un aspecto vistoso.

Receta de quesada

Los arándanos aportarán un sabor más intenso

A la hora de elegir qué frutos del bosque incorporar a la quesada debes tener en cuenta diversos factores. No solo tienes que considerar las características organolépticas de la mora y el arándano, también su valor nutricional.

De acuerdo con la Fundación Española de Nutrición (FEN), la mora es una fruta de baja aportación calórica y alto contenido en vitamina C y en provitamina A, llegando a presentar una mayor proporción de estos compuestos que algunos cítricos. Pero es célebre por su proporción de potasio, un mineral con propiedades diuréticas. Por último, y como el grueso de frutos rojos, es rica en fibra. Tiene un color oscuro y brillante casi negro, que se acentúa en la cocción; y en boca tiene un sabor equilibrado entre la acidez y el dulzor. Se trata de un fruto perfecto para aquellos que no quieren desviarse en exceso del sabor original de la quesada.

Por su parte, el arándano posee múltiples compuestos antioxidantes, como la mirtilina, la cianidina, la definidina, la malvidina, la peonidina y la petunidida. También es bajo en calorías, además de ser rico en vitamina C y manganeso. Presenta un color azul oscuro, que también se acentúa en el horno, aunque se mantendrá más entero que la mora una vez se cueza con la masa de la quesada, llegando incluso a ser ligeramente crocante. Respecto al sabor, es más ácido, por lo que es un fruto ideal si buscas variar de forma significativa la receta original de la quesada.

Ambos frutos, además, cuentan con la ventaja de preservarse bien en el congelador, por lo que podrás adquirirlos tanto frescos como refrigerados. Si buscas poder preparar una quesada de frutos rojos siempre que quieras, te recomendamos que tengas siempre algunos en el congelador. Ten en cuenta, eso sí, que no quedarán tan enteros en el postre y que su sabor posiblemente sea más suave. Anota los ingredientes para preparar la quesada:

  • 500 gramos de cuajada
  • Dos huevos medianos
  • 50 gramos de mantequilla sin sal
  • 160 gramos de azúcar blanco
  • 70 gramos de harina de trigo
  • 80 gramos de moras o de arándanos
  • Una pizca de sal
  • Ralladura de un limón
  • Media cucharadita de canela

La quesada puede prepararse perfectamente con cuajada comercial. Es posible que te haga dudar su consistencia, por lo general grumosa a la hora de romperla con un tenedor o cuchara, pero debes saber que su textura quedará suave una vez pase por el horno. Deberás seguir los siguientes pasos para prepararla:

  1. Precalienta el horno a unos 180 grados. Mientras, forra con papel de horno el molde que vas a emplear. Para esta tarea, te recomendamos que arrugues el papel primero para que sea más moldeable.
  2. Funde la mantequilla en un cazo y espera a que se temple, clarificándola ligeramente.
  3. Con la ayuda de una batidora, tritura la cuajada, con la leche, el huevo, el azúcar, la ralladura de limón y la sal. No te preocupes si la textura no termina de quedar homogénea, recuerda que la cuajada puede dejar unos grumos que desaparecerán después.
  4. Sin dejar de batir, vierte poco a poco la mantequilla al resto de la mezcla. Tamiza la harina e incorpórala a la masa, mezclando bien.
  5. Deja que la masa repose unos cinco minutos. Pasado el tiempo, distribuye la masa en el molde y coloca encima las moras o los arándanos.
  6. Espolvorea de canela el conjunto y hornea durante unos 20 minutos, o hasta que los bordes queden dorados y el centro tierno. Espera unos quince minutos antes de consumirla.

Source – elDiario.es – ConsumoClaro